MANERAS DE VIVIR

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Hugo permanece tras la barra del bar, limpiándola mientras el local permanece completamente vacío. Tararea una canción cuando se abre la puerta y el joven levanta la mirada, sonriendo. Ve entrar a un joven bastante atractivo.

 

HUGO: Buenos días.

 

VICENTE: Hola.

 

Vicente se sienta en una de las butacas.

 

HUGO: ¿Qué te pongo?

 

VICENTE: Un café con leche, por favor.

 

HUGO: Enseguida.

 

VICENTE: Que sea para llevar.

 

El joven empieza a preparárselo, mientras no puede parar de mirar al recién llegado.

 

HUGO: Eres nuevo por aquí, ¿verdad?

 

VICENTE: Aha,

 

HUGO: Ya decía yo que no te había visto nunca.

 

Vicente suspira, intentando no perder la paciencia.

 

VICENTE: ¿Piensas seguir mucho rato perdiendo el tiempo haciéndote el simpático, o qué?

 

HUGO: (Sorprendido) ¿Cómo?

 

VICENTE: Que no te hagas el simpático cuando no te salga realmente, porque es patético. Y más tú, porque se te nota demasiado.

 

HUGO: Oye, perdona pero no sé por qué tendría que soportar tu subnormalidad.

 

Vicente sonríe, orgulloso.

 

VICENTE: Por fin te muestras como eres realmente. Así me gustas mucho más.

 

HUGO: Sabes que tenemos reservado el derecho de admisión, ¿verdad?

 

VICENTE: Vale, tienes razón, perdona. He sido un poco impertinente, lo siento.

 

Hugo, suspirando, le sirve el café al joven, y éste se le queda mirando a los ojos, sorprendido.

 

VICENTE: No eres feliz, ¿verdad?

 

HUGO: (Extrañado) ¿Qué?

 

VICENTE: Lo has pasado muy mal. Ahora crees que eres feliz, pero realmente no lo eres. Echas de menos el tener a alguien a tu lado.

 

HUGO: ¿Eres vidente? Porque si es así, eres bastante malo.

 

VICENTE: No creo que sea tan malo, aunque no soy vidente. Te sorprenderías de la información que es capaz de dar una simple mirada de una persona.

 

HUGO: ¿Todo eso lo has deducido por mi mirada?

 

VICENTE: Aha.

 

HUGO: Pues mi mirada será muy mentirosa, porque no has dado ni una.

 

Vicente sonríe, con lástima.

 

VICENTE: Puedes engañarte a ti mismo todo lo que quieras… pero sabes que tengo razón.

 

El joven se bebe el café de un trago, se levanta de la butaca y se dirige hacia la puerta. Antes de salir se dirige de nuevo hacia el camarero, sonriendo.

 

VICENTE: Nos volveremos a ver. Hasta luego.

 

Vicente sale de allí dejando a Hugo solo en el local, bastante confuso con todo lo que acaba de pasar.

 

CALLES DE GIJÓN

 

Jaime está escondido tras un coche, frente a la antigua casa de Hugo. En ese momento ve salir al padre de éste de casa, y comienza a seguirle con precaución, para que no le descubra.

 

Canción: The hero waits

Kristen Bell, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Jared Padelecki, Hayden Pannettiere, Emma Watson

 

Capítulo 66

Déjame entrar

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Laura permanece sentada en una de las butacas, tomándose un botellín de cerveza. Parece bastante triste, y Hugo la mira, con lástima. La joven enseguida se da cuenta de la mirada de su amigo.

 

LAURA: Hugo por fa, ponme otra cerveza.

 

HUGO: Son las nueve y media de la mañana, Laura. No creo que sea muy buena idea.

 

LAURA: (Molesta) ¿Te he preguntado si te parecía buena idea? Tan solo te la he pedido, eso es todo.

 

HUGO: (Suspira) Vale, como quieras.

 

El joven saca la cerveza de la nevera y se la sirve. Laura empieza a bebérsela, cuando entra Carlos por la puerta, sonriendo.

 

CARLOS: Ya estoy aquí, Hugo, perdona el retraso. ¿Empezamos con la clase?

 

HUGO: Claro… siempre y cuando nos deje ésta, que ya lleva dos botellines de cerveza… y es un poco raro eso a las nueve y media de la mañana de un lunes, ¿no?

 

Carlos mira hacia su ex novia, preocupado.

 

CARLOS: Acaba de romper con Jaime.

 

HUGO: (Sorprendido) ¿En serio? No tenía ni idea…

 

CARLOS: Ya, a mí ella tampoco me ha dicho nada. Lo sé por él.

 

Los dos se quedan unos segundos en silencio, mirando a su amiga.

 

CARLOS: ¿Te importa que dejemos las clases para ésta tarde? Me gustaría saber como está.

 

HUGO: No… no, claro que no.

 

CARLOS: (Sonríe) Gracias.

 

Carlos se acerca hacia la joven, mientras Hugo les observa, pensativo.

 

INSTITUTO “SAN JORGE”/ EXTERIOR

 

Ya es la hora de salida. Isra y Marta salen del centro, charlando animadamente entre ellos, cuando Andrea, sonriente, les da alcance colocándose entre ambos.

 

ANDREA: ¡Por fin para casa!

 

ISRA: Sí, se me ha hecho la mañana eterna.

 

ANDREA: Y a mí.

 

Los tres continúan caminando un rato en silencio, hasta que de pronto Marta parece caer en algo.

 

MARTA: Oye, Andrea, tú estabas buscando curro, ¿verdad?

 

La joven se pone nerviosa, aunque intenta disimularlo.

 

ANDREA: Sí, ¿por?

 

MARTA: Porque estoy buscando yo también uno. Quiero empezar a sacar adelante a Esperanza por mis propios medios, y no tener que depender de la ayuda de mis padres.

 

ANDREA: Pues está jodida la cosa…

 

MARTA: ¿Tú no encontraste nada?

 

ANDREA: No, pero sigo buscando. A ver si se enciende la luz y hay suerte.

 

Andrea mira su reloj, y suspira.

 

ANDREA: Bueno chicos, me tengo que ir ya. Mañana nos vemos, chao.

 

MARTA: Hasta luego.

 

ISRA: Adiós.

 

La chica se aleja de allí bajo la mirada de sus amigos, que la miran extrañados.

 

ISRA: Pues yo pensaba que si que había encontrado trabajo. Por lo que Claudia dijo el otro día, sale todas las noches.

 

MARTA: Sí, yo también lo creía… pero bueno, irá a hacer otra cosa, supongo.

 

ISRA: Sí, será eso…

 

Los dos amigos continúan andando, en silencio, pero ninguno de los dos parece demasiado convencido de sus afirmaciones.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Claudia mira el periódico tras la barra cuando Hugo sale del almacén, comiéndose un bocadillo. Se coloca junto a la joven, y mira todo el local, vacío.

 

HUGO: ¿Seguro que no quieres comer nada? Deberías de aprovechar ahora que no hay nadie.

 

Claudia sonríe forzadamente.

 

CLAUDIA: No, gracias, estoy bien.

 

HUGO: Como quieras.

 

Los dos jóvenes se quedan en silencio durante unos segundos, hasta que el chico echa el ojo al periódico.

 

HUGO: ¿Hay alguna noticia interesante?

 

CLAUDIA: No estoy mirando las noticias.

 

HUGO: Ya veo… ¿anuncios?

 

CLAUDIA: Aha. Es un periódico de Madrid, estoy inscrita desde hace meses y me lo mandan todos los meses.

 

HUGO: (Extrañado) ¿En serio? ¿Y para qué lo quieres?

 

Claudia se encoge de hombros.

 

CLAUDIA: Pues la verdad es que no lo sé. Supongo que me gusta a la vez que siento nostalgia por estar informada de todas las cosas que pasan en mi ciudad, ¿no?

 

HUGO: (Irónico) Ya… es que los anuncios son muy nostálgicos.

 

La joven sonríe a su amigo forzadamente.

 

CLAUDIA: No vas a parar hasta que te diga lo que está pasando realmente, ¿verdad?

 

HUGO: Me temo que no.

 

Los dos jóvenes se ríen, divertidos, pero Claudia enseguida se pone seria de nuevo.

 

CLAUDIA: Pues es que a lo mejor no te gusta mucho lo que tengo que decirte.

 

HUGO: (Preocupado) ¿Qué pasa?

 

Claudia piensa durante unos segundos, y coge aire.

 

CLAUDIA: Me estoy planteando volver a Madrid.

 

HUGO: (Sorprendido) ¿Cómo?

 

CLAUDIA: Sí, ya sé que es dejaros colgados, sobre todo a ti que también trabajamos juntos, pero… no sé, hace tiempo que siento que nada me ata aquí.

 

HUGO: ¿Qué pasa? ¿Nosotros no somos nadie? ¿No te merece la pena que estemos nosotros aquí?

 

CLAUDIA: Claro que sí…

 

HUGO: ¿Entonces? Porque creo que acabas de decir que no hay nada que te ate ya aquí.

 

CLAUDIA: No es eso, Hugo.

 

HUGO: ¿Y qué es?

 

Claudia se queda pensando durante unos segundos, hasta que finalmente termina suspirando.

 

CLAUDIA: Es por Carlos.

 

HUGO: (Extrañado) ¿Por Carlos? ¿Qué pasa con él?

 

CLAUDIA: Lo que pasa es que creo que sigo enamorada.

 

HUGO: Claudia…

 

CLAUDIA: (Interrumpiéndole) Y sé que él quiere a Andrea, y no quiero entrometerme, ¿sabes? Pero no puedo evitarlo… por eso pienso que es mejor que ponga tierra de por medio y me olvide del tema.

 

Hugo mira a su amiga, sin saber que decirle.

 

PARQUE “RUISEÑORES”

 

Ya por la tarde, Andrea está sentada en uno de los bancos. Está llamando a alguien por el móvil, pero no se lo cogen y la joven suspira, enfadada. En ese momento aparece por allí Jaime, que al ver a su amiga se acerca a ella con una sonrisa de oreja a oreja.

 

JAIME: Buenas tardes.

 

ANDREA: Hola…

 

JAIME: ¿Qué haces aquí tan sola?

 

ANDREA: (Molesta) Nada… había quedado con Carlos, pero ya ves; parece que me ha dado plantón.

 

JAIME: (Extrañado) ¿En serio? Que raro, ¿no? Él no suele hacer eso…

 

ANDREA: Pues parece que hoy sí. Seguro que está muy ocupado con tu ex novia.

 

JAIME: ¿Qué?

 

ANDREA: Desde que habéis cortado, se pasa veintidós de las veinticuatro horas del día con ella. Consolándola y eso, ya sabes.

 

JAIME: (Divertido) ¿Estás celosa?

 

Andrea mira al chico, aparentemente nerviosa, por mucho que intente disimularlo.

 

ANDREA: ¿Celosa? ¿Yo? Para nada. El que deberías estar celoso eres tú. Yo sé que Carlos no va a hacer nada.

 

JAIME: (Irónico) Ya, claro…

 

ANDREA: ¿Tú no estás celoso?

 

JAIME: Para nada. Sé que Laura y yo volveremos a estar juntos.

 

ANDREA: ¿Y entonces porque lo habéis dejado?

 

Jaime se encoge de hombros.

 

JAIME: No sé, supongo que estamos en puntos diferentes ahora mismo… pero nos queremos, y eso es lo importante, ¿no?

 

ANDREA: Supongo, sí.

 

JAIME: Y vosotros también os queréis.

 

ANDREA: Permíteme que dude eso…

 

JAIME: Mira, me tengo que ir, pero por favor, no dudes de que Carlos te quiere, porque ahora mismo no hace otra cosa. Chao.

 

Jaime se aleja de allí bajo la mirada de Andrea, que no puede quitarse de la cabeza las palabras del joven.

 

CALLES DE GIJÓN

 

Comienza a anochecer, y Carlos y Laura caminan por las calles de la ciudad. La joven ya parece estar en bastante mejor estado, pero a pesar de ello Carlos la va sujetando.

 

LAURA: Oye Carlos, te lo agradezco pero puedo andar yo solita…

 

CARLOS: La verdad es que estoy mucho más tranquilo así.

 

LAURA: Como quieras.

 

Los dos continúan andando en silencio, hasta que Laura vuelve a cortarlo.

 

LAURA: Carlos… sé que te lo he dicho, pero muchas gracias por todo. De verdad.

 

CARLOS: Y yo vuelvo a decirte que no hace falta que me las des, que sabes que lo hago porque quiero, porque lo siento. Porque te quiero.

 

LAURA: ¿En serio?

 

CARLOS: (Sonríe) Claro que sí.

 

Laura sonríe y, repentinamente, besa al joven, al que le cuesta reaccionar pero finalmente se termina separando de su ex novia, sorprendido.

 

CARLOS: ¿Qué estás haciendo?

 

LAURA: (Avergonzada) Joder, yo… lo siento, no… no sé lo que me ha pasado. Lo siento.

 

CARLOS: Laura…

 

LAURA: (Interrumpiéndole) De verdad que lo siento. Creo… que será mejor que vaya a casa yo sola. Muchas gracias por todo otra vez, Carlos. Adiós.

 

Laura, sintiéndose completamente ridícula, se aleja de allí a toda prisa bajo la atenta mirada de Carlos, que no se puede creer lo que acaba de pasar y se pregunta qué puede hacer.

 

PISO DE CLAUDIA, ANDREA Y HUGO/ DORMITORIO DE ANDREA

Ya es completamente de noche. Andrea se encuentra frente al espejo de su dormitorio, con un conjunto muy sexy. A pesar de esto parece bastante triste, y cuando escucha unos ruidos en la puerta se asusta.

 

ANDREA: ¡Un segundo!

 

HUGO: (Off) Andrea, soy yo.

 

ANDREA: Me parece perfecto, pero vas a tener que seguir esperando un segundo.

 

La joven busca rápidamente a su alrededor, hasta que en un rincón en el suelo ve una bata. Corriendo se la pone, para luego recogerse el pelo en una coleta y sentarse en la cama.

 

ANDREA: Adelante.

 

Hugo entra al dormitorio, extrañado, y cierra la puerta tras él.

 

HUGO: ¿Por qué no podía pasar? ¿Qué estabas haciendo?

 

ANDREA: (Nerviosa) No, nada, es que… estaba desnuda.

 

HUGO: (Irónica) Ya, claro, y como nunca te he visto desnuda y además tú eres tan pudorosa, ¿verdad? Vamos Andrea, que a mí no me engañas. ¿Qué hacías?

 

ANDREA: Nada, de verdad.

 

HUGO: Vale, lo que tú digas.

 

El joven, claramente molesto por la poca confianza de su amiga, se sienta junto a ella.

 

HUGO: Bueno, de todos modos no venía a hablar de eso… oye, ¿qué haces tan maquillada? ¿Vas a volver a salir ésta noche?

 

ANDREA: No… solo estaba probando nuevos estilos.

 

HUGO: Ya.

 

Hugo sigue sin creer a su amiga, pero al ver que no va a conseguir soltarle prenda, suspira.

 

HUGO: Está bien, yo venía a hablarte sobre Claudia.

 

ANDREA: ¿Ha pasado algo?

 

HUGO: Está pensando en volverse a Madrid.

 

ANDREA: (Sorprendida) ¿Cómo?

 

HUGO: Como lo oyes. Dice que aquí ya no le ata nada, y que se quiere ir.

 

ANDREA: ¿Y nosotros?

 

HUGO: Pues eso mismo le he dicho yo… pero parece que eso no le convence para quedarse. Necesito tu ayuda.

 

ANDREA: (Extrañada) ¿Mi ayuda para qué?

 

HUGO: Para convencerla de que se quede.

 

Andrea mira a su amigo, sin saber que decir.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Un nuevo día amanece en la ciudad. Laura permanece sentada en el sofá de siempre tomándose un café. Parece bastante nerviosa, y Marta no tarda en aparecer por allí, bastante acelerada y con la mochila a cuestas.

 

MARTA: Perdona por el retraso. La canguro ha llegado tarde, y como comprenderás, no podía dejar a Esperanza sola en casa.

 

LAURA: Ya, no te preocupes.

 

Marta se sienta junto a su amiga, y Claudia no tarda en acercarse a las jóvenes.

 

CLAUDIA: Buenos días, Marta. ¿Te pongo algo?

 

MARTA: Sí, un café con leche. Por favor.

 

CLAUDIA: Enseguida.

 

Claudia regresa hacia la barra, y Marta mira a su amiga con curiosidad.

 

MARTA: Bueno, cuéntame, ¿qué es eso de lo que te corría tanta prisa que hablásemos?

 

LAURA: Espera que te traiga Claudia el café.

 

MARTA: (Extrañada) ¿Por qué?

 

LAURA: Porque no quiero que lo escuche.

 

MARTA: ¿Tan fuerte es?

 

Laura se queda pensando durante unos segundos, hasta que finalmente termina suspirando.

 

LAURA: Está bien, te voy a dar un adelanto… ayer besé a Carlos.

 

MARTA: (Sorprendida) ¿Qué?

 

CLAUDIA: (Off) ¿Cómo?

 

Las dos jóvenes se giran y ven a la camarera mirándolas, sin poderse creer lo que acaba de escuchar. Laura se lleva las manos a la cabeza, arrepentida por haberlo contado.

 

PISO DE CARLOS Y JAIME/ SALÓN

 

Hugo permanece sentado a la mesa haciendo unos ejercicios mientras se bebe una naranjada. Carlos, sentado a su lado, parece inmerso en sus propios pensamientos.

 

HUGO: Ya está.

 

El joven no obtiene respuesta, lo que le extraña.

 

HUGO: ¿Carlos?

 

La cosa sigue igual.

 

HUGO: ¡Carlos!

 

CARLOS: ¿Eh?

 

HUGO: Que ya he terminado con los ejercicios.

 

Carlos sonríe forzadamente, intentando así compensar su despiste.

 

CARLOS: Oh, claro… perdona. Trae que te los corrija.

 

Hugo, lejos de hacerle caso, cierra el cuaderno y lo deja bajo sus brazos. Mira con curiosidad al joven, mientras se enciende un cigarro.

 

HUGO: Es la hora del recreo.

 

CARLOS: (Extrañado) No tenemos hora del recreo.

 

HUGO: Hoy sí. ¿Se puede saber que cojones te pasa?

 

CARLOS: ¿A qué te refieres?

 

HUGO: Vamos Carlos, no disimules. Ayer me das plantón, hoy pareces estar en cualquier sitio antes que aquí… está claro que te pasa algo, porque si no te pasa nada, voy a ser el primero que te diga que no vayas a la universidad, pero es que no sé si te merecerá la pena si cuando vayas a dar clases vas a llevar semejante empanada encima.

 

CARLOS: (Molesto) Oye, no te pases.

 

HUGO: ¿De verdad crees que me estoy pasando? ¿Acaso no crees que tenga razón?

 

CARLOS: Sí, pero… si estoy así es por un hecho puntual. Me conoces, y sabes que no soy así.

 

HUGO: Ya, por eso te he preguntado que qué te pasa. ¿Qué fue ese hecho puntual que te tiene así?

 

Carlos se queda pensando durante unos segundos, en silencio, hasta que finalmente termina suspirando.

 

CARLOS: Ayer me besó Laura.

 

HUGO: (Sorprendido) ¿Qué?

 

Carlos mira a su amigo, sin saber que decir.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Ahora Claudia está sentada al lado de Marta, y también se toma un café. Las dos jóvenes interrogan a su amiga con la mirada, haciendo que ésta se sienta un poco incómoda.

 

LAURA: ¿Por qué no dejáis de mirarme así?

 

MARTA: Porque sino nos lo quieres contar, algo tendremos que hacer para que nos digas por qué te dio por hacer semejante gilipollez… porque eso es lo que es, una gilipollez, ¿verdad Claudia?

 

CLAUDIA: Desde luego.

 

LAURA: (Suspira) Si es que realmente no sé que es lo que me pasó. Solo sé que lo sentí así, sentí la necesidad de besarle, y lo hice. Estaba borracha, sensible por mi ruptura con Jaime… fue un cúmulo de sensaciones que terminó desembocando en esa.

 

CLAUDIA: ¿Te lo hubieras follado?

 

PISO DE CARLOS Y JAIME/ SALÓN

 

Hugo mira con curiosidad a su amigo, esperando una respuesta. Éste se ha cogido una cerveza, y ahora él también se está fumando un cigarro, dejando ver así los nervios que tiene encima.

 

CARLOS: No… ¡claro que no! Sabes que quiero a Andrea, y ahora que empieza a ceder para estar conmigo, no pienso echarlo a perder todo por un polvo con mi ex novia.

 

HUGO: Pero tu mismo me has dicho que tardaste un poco en separarte de ella cuando te besó.

 

CARLOS: ¡Joder, porque me pilló de sopetón! Tú imagínate que ahora volviese Hugo y te diera un beso, ¿no te sorprendería y te impactaría que lo hiciera?

 

HUGO: Más le vale que no vuelva, porque tal y como se baje del avión le capo, fíjate lo que te digo.

 

Carlos no puede evitar el echarse a reír, divertido, agradeciendo a Hugo que intente quitarle importancia al suceso.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Claudia, Laura y Marta continúan en el sofá hablando de lo mismo. Claudia y Marta miran a su amiga, sin saber que más decirle, mientras ella no lo está pasando nada bien.

 

LAURA: Bueno, supongo que es normal que no me respondiera al principio. Se sorprendió mucho cuando le besé.

 

MARTA: Hombre… lo raro hubiese sido que no le sorprendiera. Tía, a veces se te va mucho la pinza.

 

CLAUDIA: ¿Pero aún te gusta?

 

LAURA: (Sorprendida) ¿Carlos?

 

CLAUDIA: Aha.

 

LAURA: ¡Para nada! Ya os digo que fue un momento de debilidad, y que no volverá a pasar.

 

CLAUDIA: ¿Y cómo puedes estar tan segura?

 

LAURA: Pues porque sí, porque… hace tiempo que entre Carlos y yo ya no hay nada.

 

MARTA: Algo habrá cuando le has besado, ¿no?

 

LAURA: (Indignada) ¡No! ¿Me estáis escuchando? Porque me da la sensación de que para nada.

 

CLAUDIA: Sí…

 

MARTA: ¿Quieres que te diga lo que realmente pienso de todo esto?

 

LAURA: ¿Si te digo que no me vas a hacer caso?

 

MARTA: Lo siento, pero no.

 

LAURA: (Suspira) Entonces sé breve, por favor.

 

MARTA: A lo mejor tienes razón respecto a Carlos y no sientes nada por él, fue un momento de confusión y punto. Pero está claro que por Jaime tampoco sientes lo que deberías de sentir para estar con él, porque sino no habrías tenido las tentaciones ni hubieses besado ya no a Carlos, sino a cualquiera, en vez de intentar arreglar las cosas con él.

 

CLAUDIA: En eso Marta tiene razón…

 

LAURA: ¡Pero yo quiero a Jaime!

 

MARTA: Pues si quieres a Jaime, déjate de tonterías ya y ve a por él antes de que sea demasiado tarde. Es un chico muy guapo, y seguro que pretendientas no le faltan.

 

Laura se queda durante unos segundos en silencio, pensando, hasta que al final termina suspirando.

 

LAURA: No sé si es buena idea.

 

CLAUDIA: (Extrañada) ¿Por qué? Si le quieres…

 

LAURA: No quiero una relación basada en mentiras.

 

MARTA: ¿Mentiras?

 

Laura, suspirando, se levanta.

 

LAURA: Lo siento chicas, pero no quiero hablar sobre esto… no de momento. Me voy. Chao.

 

La joven se aleja de allí, sin dejar que sus dos amigas digan nada más. Ambas se miran, sin entender que es lo que está pasando.

 

PISO DE CLAUDIA, ANDREA Y HUGO/ DORMITORIO DE ANDREA

 

Andrea duerme plácidamente en la cama, cuando unos golpes en la puerta hacen que la joven se despierte, sobresaltada. Mira el móvil y suspira, cansada.

 

ANDREA: Adelante.

 

La puerta se abre, dando paso a un sorprendido Hugo.

 

HUGO: ¿Aún estás en la cama?

 

ANDREA: (Molesta) ¿Qué quieres?

 

HUGO: Que te levantes.

 

El joven levanta la persiana, enfadando cada vez más a su amiga, la cual se sienta en la cama.

 

ANDREA: ¿Pero que más te da?

 

HUGO: Tendrías que estar en clase, Andrea. ¿No te has planteado el dejar de salir por las noches? Porque como sigas así, te vas a acabar cargando el curso.

 

ANDREA: Eso es problema mío.

 

Hugo se sienta en la cama, al lado de su amiga.

 

HUGO: Y mío. Eres mi mejor amiga, ¿recuerdas? Me preocupo por ti, y por lo que te pasa.

 

ANDREA: No me pasa nada.

 

HUGO: Andrea…

 

La chica piensa durante unos segundos, hasta que finalmente mira a su amigo con pena y suspira.

 

ANDREA: ¿Me prometes que no se lo vas a contar a nadie?

 

HUGO: ¿De verdad lo dudas? Sabes que soy una tumba.

 

Andrea sonríe forzadamente.

 

ANDREA: Sí, tienes razón… perdona. Pues es que verás, por las noches no salgo de fiesta. Salgo a trabajar.

 

HUGO: (Sorprendido) ¿En serio? ¿Y cuál es ese trabajo que te obliga a volver a casa todos los días a las seis de la mañana?

 

La joven mira pensativa a su amigo, hasta que vuelve a suspirar.

 

ANDREA: Estoy trabajando como gogo.

 

HUGO: ¿Cómo?

 

ANDREA: Sí…

 

HUGO: (Incrédulo) Estás de coña, ¿verdad?

 

Andrea se levanta, dando vueltas por la habitación pensativa mientras su amigo la mira buscando una explicación. La chica termina suspirando.

 

ANDREA: Lo necesito, ¿vale? Necesito este trabajo. Gano una pasta, y no es para tanto. A mi madre no le están yendo bien las cosas en Barcelona, y no me puede enviar dinero.

 

HUGO: Pero Andrea, de gogo…

 

ANDREA: ¿Qué? Es un trabajo igual de digno que cualquier otro.

 

HUGO: Si no digo que no, ya sabes que yo respeto cualquier tipo de trabajo… pero cuando ya no te permite dedicarte a tus estudios o compaginarlos… ¿por qué no buscas otro trabajo para los fines de semana, o algo así?

 

ANDREA: Ojala fuera tan fácil, Hugo, pero tal y como están ahora las cosas…

 

HUGO: Ya…

 

Los dos amigos se quedan en silencio durante unos segundos, sin saber que decir.

 

HUGO: ¿Y Carlos lo sabe?

 

ANDREA: ¿Por qué tendría que saberlo?

 

HUGO: Bueno, estáis juntos, ¿no?

 

ANDREA: Sí pero no. No sé, vamos poco a poco. No creo que tenga que saberlo todavía.

 

HUGO: Debería.

 

ANDREA: (Extrañada) ¿Por qué?

 

HUGO: ¿Cómo crees que se lo va a tomar, Andrea?

 

La joven mira a Hugo, sin saber que responder.

 

PISO DE CARLOS Y JAIME/ SALÓN

 

El reloj marca las doce de la mañana, y Carlos está recogiendo unos libros que hay sobre la mesa cuando la puerta de entrada se abre y da paso a Jaime, que la vuelve a cerrar y deja las llaves sobre la mesita que hay junto a la misma.

 

JAIME: Buenas.

 

CARLOS: Hola. ¿Cómo ha ido esa búsqueda de trabajo?

 

JAIME: Un desastre… yo ya no sé que coño voy a hacer. Esto es misión imposible.

 

CARLOS: No desesperes… seguro que acabas encontrando algo, ya lo verás.

 

JAIME: Eso espero.

 

Jaime, suspirando, se deja caer sobre el sofá. Carlos le mira durante unos segundos en silencio.

 

CARLOS: Anoche estuve con Laura.

 

JAIME: Oh… ¿cómo está?

 

Carlos se sienta junto a su amigo.

 

CARLOS: Pues la verdad es que no demasiado bien.

 

JAIME: ¿En serio?

 

CARLOS: ¿Te sorprende? Porque la verdad es que estaba bastante pillada por ti.

 

JAIME: Ya, pero fue ella la que me dejó, así que tampoco tiene mucho sentido que ahora esté así, ¿no?

 

CARLOS: Eres un poco estúpido, ¿no?

 

JAIME: (Molesto) ¡Tío!

 

CARLOS: Por mucho que te haya dejado ella a ti, te sigue queriendo, y hay que ser estúpido para no darse cuenta de eso.

 

Jaime se queda durante unos segundos en silencio, pensando, hasta que mira su reloj y se levanta.

 

JAIME: Oye, me tengo que ir que tengo una entrevista ahora, y luego seguiré en la búsqueda de trabajo, así que nos vemos esta noche. Hasta luego.

 

CARLOS: Chao.

 

Jaime sale rápidamente del piso, mientras Carlos se queda allí solo, pensativo.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Ya es por la tarde, y Hugo permanece tras la barra del bar. Termina de atender a unas señoras con una sonrisa de oreja a oreja, y éstas se sientan sobre una de las mesas. El chico se prepara un café, cuando ve entrar por la puerta a Vicente, el mismo chico de ayer, sonriente.

 

VICENTE: Buenas tardes.

 

HUGO: (Borde) ¿Qué te pongo?

 

VICENTE: Un café con leche, por favor.

 

HUGO: Enseguida.

 

El joven empieza a prepararlo, cosa que no tarda nada en hacer, y se lo sirve de malas maneras.

 

HUGO: Aquí tienes.

 

VICENTE: Gracias.

 

Hugo está bastante incómodo con la presencia del joven, el cual, cuando se da cuenta, sonríe.

 

VICENTE: Oye, lo siento.

 

HUGO: (Extrañado) ¿Cómo?

 

VICENTE: Que siento lo de ayer. No nos conocíamos y me extralímite. Está claro que no te sentiste cómodo con la situación.

 

HUGO: (Irónico) Bueno, perdona que no me maraville el hecho de que me psicoanalicen así porque sí sin conocerme de nada.

 

VICENTE: Tienes razón. Lo siento.

 

Hugo se queda pensando durante unos segundos, serio, hasta que finalmente termina sonriendo.

 

HUGO: No pasa nada, empecemos de nuevo. Yo soy Hugo.

 

El joven le tiende la mano, pero Vicente pasa de ésta y le da dos besos, ante su sorpresa.

 

VICENTE: Encantado.

 

HUGO: I…igualmente…

 

Vicente, sonriendo, continúa tomándose el café mientras Hugo le mira, incómodo.

 

PISO DE ANDREA, CLAUDIA Y HUGO/ DORMITORIO DE CLAUDIA

 

Claudia está terminando de prepararse para irse a trabajar mientras tararea una canción, cuando oye unos leves golpes en la puerta. Extrañada, se gira hacia allí.

 

CLAUDIA: Adelante.

 

La puerta se abre, dando paso a Andrea.

 

ANDREA: ¿Podemos hablar un segundo?

 

CLAUDIA: Lo siento pero ya llego tarde al curro, no puedo perder el tiempo.

 

ANDREA: Solo es para decirte una cosa.

 

CLAUDIA: ¿El qué?

 

ANDREA: No te vayas a Madrid.

 

CLAUDIA: (Molesta) Ya veo que Hugo no ha podido quedarse callado.

 

ANDREA: Escucha, sé que éste último año nuestra relación no ha sido nada fácil, pero… te quiero, Claudia. Hugo también te quiere, todos te queremos. Eres una más de ésta particular familia, así que… solo te pido que lo pienses, ¿vale? Que aquí te atan muchas más cosas de las que crees.

 

Andrea sale de allí, triste, mientras Claudia se queda mirando hacia la puerta, emocionada por las palabras que le ha dedicado su amiga.

 

CONTINUARÁ…