MANERAS DE VIVIR

Marta está frente a la puerta de casa de Hugo, dudando en llamar, hasta que finalmente lo hace. No tiene que esperar mucho a que salga Hugo a abrirle la puerta, y la joven se lanza a darle un tierno abrazo.

MARTA: (Preocupada) ¿Cómo te encuentras, niño?

HUGO: (Sonríe forzadamente) Bueno… podría estar mejor, pero lo peor ya ha pasado.

MARTA: Como me alegro de oírte decir eso… ¿y tus padres? ¿Cómo están ellos?

HUGO: Bueno… mi madre ya se lo veía venir desde las Navidades, y a mi padre… digamos que no le ha afectado demasiado… pero pasa, no te quedes ahí. Supongo que por aquí habrán pasado bastantes cosas, ¿no?

MARTA: Gracias.

Marta entra, y los dos jóvenes se dirigen al salón, donde se sientan en el sofá.

HUGO: Bueno, cuéntame… ¿cómo han ido estas dos semanas por aquí? ¿Muchas cosas interesantes?

MARTA: Alguna que otra hay… pero no creo que yo sea la más adecuada para contártelas… (Intentando cambiar de tema) ¿Y tus padres, no están?

HUGO: (Molesto) No, no están… ¡y no me cambies de tema! ¿Qué ha pasado?

MARTA: Hugo, te acabo de decir que yo no soy la más adecuada para contártelas… ¿Qué es lo que no entiendes de eso? Tú tranquilo, que te enterarás.

HUGO: Pero joder Marta, nosotros siempre nos hemos contado todo… no sé a que viene ahora tanto secretito.

MARTA: (Molesta) Joder, mira que has vuelto pesadito…

HUGO: Vale… vale, está bien, tienes razón… perdona… ¿quieres beber algo?

MARTA: (Duda) No sé… a lo mejor a tus padres no les sienta muy bien que esté aquí cuando lleguen…

HUGO: No te preocupes… lo que más necesitamos ahora es distraernos, y que haya movimiento en casa… ¿una coca-cola?

MARTA: Bueno, venga, está bien. Una coca-cola.

Hugo sonríe, y se va a la cocina, dejando allí a Marta sola, preocupada por como reaccionará su amigo ante las noticias que le esperan en el instituto.

Edu está tumbado en el sofá del salón, viendo la televisión medio dormido, mientras Mónica, su madre, cose sentada en el sillón de al lado, bastante concentrada, cuando el timbre hace que ambos se sobresalten.

EDU: Joder, que susto… ¿a quién se le ocurre llamar a un timbre a estas horas?

MÓNICA: (Levantándose) Sí… quien será el desalmado que lo haga a las seis de la tarde de un domingo…

EDU: (Alarmado) ¿Qué? ¿Las seis? Joder… ¡voy a llegar tarde!

Mónica se dirige hacia la puerta, y Edu se va a su dormitorio para empezar a arreglarse.

MÓNICA: (Sorprendida al abrir la puerta) ¡Dios mío!

Edu se dirige hacia allí al escuchar el grito de sorpresa de su madre.

EDU: Mama, ¿qué…? (Ve a la visita) ¡Olivia!

La joven sonríe y saluda con la mano, contenta de haber causado tanta sorpresa a su madre y a su hermano pequeño.

CRÉDITOS: "MY PREROGATIVE" BRITNEY SPEARS
David Gallagher, Maggie Grace, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Emma Watson

Capítulo 17
Maneras de vivir


Mónica está sentada de nuevo en el sillón del salón, mientras Edu y Olivia están sentados en el sofá, mientras la recién llegada se termina una taza de café.

EDU: (Contento) ¡Joder, que alegría que estés aquí otra vez!

OLIVIA: Yo también estoy muy contenta de veros…

Los dos jóvenes se abrazan, felices, mientras Mónica les observa, con una amplia sonrisa.

MÓNICA: Y bueno, hija… ¿no piensas decirnos a que debemos tu visita?

OLIVIA: Quería hacer una visita a mi familia… tampoco creo que sea tan raro, ¿no?

MÓNICA: Ya sabes que a tu padre no le va a hacer gracia eso, ¿verdad? Ya verás cuando venga mañana y te vea aquí…

EDU: (Molesto) Mamá, déjala… acaba de llegar, no la agobies, por favor.

OLIVIA: No Edu, si tiene razón… y si, si que lo sé, mamá… esa es otra de las cosas por las que he vuelto… quiero solucionar todo con él.

MÓNICA: No va a ser fácil…

OLIVIA: (Sonríe) Pero nada es imposible.

Mónica mira a su hija, sin estar demasiado convencida de que pueda conseguirlo, mientras la joven vuelve a abrazar a su hermano, al cual siempre había estado muy unida.

Una nueva semana da comienzo en la ciudad. Ya se empieza a vislumbrar algo de buen tiempo en el cielo. La puerta del instituto está llena de gente, sin ganas de volver del fin de semana. Entre el bullicio se encuentran Marta y Laura, charlando. La primera parece preocupada.

LAURA: Oye, ¿te pasa algo? Estás muy seria desde que has venido…

MARTA: No, no… solo estoy preocupada por Hugo.

LAURA: Es verdad, que volvió ayer, ¿no? ¿Y cómo está? ¿Cómo que no viene hoy al instituto?

MARTA: Estaba cansado, pero bien. Seguramente venga en la hora del recreo. La verdad es que esperaba encontrármelo bastante peor.

LAURA: Entonces no entiendo muy bien porque estás preocupada, la verdad…

MARTA: ¿Cómo crees que se tomará la relación de Edu y Tomás cuando se entere?

LAURA: (Sorprendida) ¿No me jodas que es por eso? Vamos, Marta… Hugo fue el que rechazó a Edu, y tiene todo el derecho ha rehacer su vida… y por eso mismo, dudo mucho que le siente mal.

MARTA: Tú no conoces a Hugo tanto como yo… intenta fingir que no le afectan las cosas, pero si que lo hacen… y mucho.

LAURA: Sí, no lo conozco tanto como tú… y por eso puede que te joda lo que te voy a decir… pero es la verdad: que se joda, Marta. Él le rechazó. Si tanto le quisiera, no lo habría hecho.

MARTA: Él tenía sus motivos para hacerlo, Laura, eso te lo aseguro. (Laura mira extrañada a su amiga, y cuando se dispone a preguntar cuales son esos motivos, suena el timbre indicando el inicio de las clases) ¿Entramos?

LAURA: Vale, entramos… pero que sepas que insistiré hasta que me digas esos motivos. Soy capaz incluso de someterte a una tortura china.

Marta ríe por las amenazas de su amiga, y ambas, algo más animadas, se dirigen al interior del instituto.

Jorge se encuentra en el quiosco, sentado en un taburete mientras lee una revista tras el mostrador. En ese momento, llega Carlos allí, carraspeando para que el chico se percate de su presencia.

JORGE: (Falsamente) ¡Ah, hola Carlos! (Irónico) Bueno, creo que ya sabes como va, ¿no? Tú coges lo que quieras, y yo te cobró.

El joven se dispone a continuar con su lectura.

CARLOS: No he venido para eso… he venido porque tengo que hablar contigo.

JORGE: Pues verás, ahora estoy trabajando, y no me pagan por escuchar a mis clientes.

CARLOS: ¿Sabes? Eres muy raro… un día estás simpatiquísimo conmigo, y luego eres un borde de mierda… ¿qué te he hecho yo para que me intentes joder la vida de esta manera?

JORGE: Bueno… cuando te den el alta, nos repartiremos los turnos… no creo que te haya jodido la vida por sustituirte aquí mientras lo estás… luego ganarás menos, pero no te he quitado el trabajo…

CARLOS: No me refiero a eso, y lo sabes. Jorge, sé que fuiste tú el que me pegaste, ¿te crees que soy tonto?

JORGE: Sí, la verdad es que un poco tonto si que eres desde el momento en el que vuelves con una tía que te ha hecho todo lo que te ha hecho Lorena… pero yo no te pegué, eso te lo puedo asegurar.

CARLOS: Mira tío, en mi relación con Lorena si que no te voy a permitir que te metas… no se lo pienso permitir ya a nadie.

JORGE: Yo no te pegué, Carlos… pero si lo hubiera hecho, no me arrepentiría… me arrebataste a la única persona a la que he querido… y te aseguro que por eso vas a pagar… lo del otro día no fue nada comparado con lo que te queda.

CARLOS: (Molesto) Cuanto tú te empezaste a acostar con Lorena, ella aún estaba conmigo.

JORGE: Lo sé… pero si se acostó conmigo, por algo fue, ¿no?

Carlos levanta el puño dispuesto a darle un puñetazo, y Jorge le mira desafiante, haciendo que este lo baje.

CARLOS: No te voy a denunciar… pero pienso tener pruebas que demuestren que fuiste tú. Y cuando las tenga, te juro que me tomaré la justicia por mi cuenta… y te aseguro que soy un hombre de palabra.

Carlos se aleja de allí lentamente con la muleta, bajo la asustada mirada de Jorge.

Es la hora del recreo en el instituto. Hugo está sentado en un banco del parque, esperando a que salgan sus amigos. En el banco de enfrente se encuentra Tomás, pero al no conocerse, no se dicen nada, aunque no pueden evitar el mirarse de vez en cuando. Pronto llegan Laura y Marta, que, sin percatarse de la presencia del novio de Edu, van hacia su amigo, al cual Laura abraza con ganas.

LAURA: ¿Cómo estás? Lo siento mucho…

HUGO: (Sonríe falsamente) Bien, bien… gracias.

Los dos jóvenes se separan, y Tomás se acerca por detrás a ellos.

TOMÁS: (Sonriente) Hola chicas, ¿y Edu?

Las dos jóvenes se quedan mirando al joven sin saber que decir, mientras Hugo observa todo, extrañado.

LAURA: (Asustada) ¡Tomás! Eh… pues… pues debe de estar todavía en clase…

TOMÁS: Ya… ¿y sabéis si le queda mucho?

MARTA: (Rápida) ¡No! No tenemos ni idea… por cierto, este es Hugo, un…

TOMÁS: (Interrumpiéndola) ¡Ah! ¿Tú eres el famoso Hugo? Me han hablado mucho de ti.

HUGO: (Estrechándole la mano) Espero que bien…

TOMÁS: (Sonriente) Por supuesto.

Pronto surge un incómodo silencio entre los cuatro jóvenes, que se ve interrumpido por la llegada de Edu corriendo, el cual se abalanza al cuello de su novio.

EDU: ¡Joder, siento haberte hecho esperar!

TOMÁS: No te preocupes.

Los dos jóvenes se besan apasionadamente, bajo la estupefacta mirada de Hugo. Marta y Laura agachan la cabeza, sin saber que decir.

EDU: ¡Hugo! ¿Cómo estás? (abraza al chico) Hemos estado muy preocupados por ti…

HUGO: (Irónico) Si, ya lo veo… pero estoy bien gracias.

TOMÁS: (Celoso por el abrazo) Oye, ¿por qué no vamos todos a la cafetería a tomar algo? Os invito yo.

LAURA: (Riendo) ¡Ah, pues si invitas tú!

MARTA: Venga va, yo también me apunto.

TOMÁS: (Dando un pico a su novio) ¿Y tú que dices, cariño?

EDU: Hombre, claro… ¿van todos y no voy a ir yo? (Tomás ríe, divertido) ¿Tú vienes, Hugo?

HUGO: No… yo me voy a ir a casa.

LAURA: (Extrañada) ¿Ya? Pero si acabas de llegar…

HUGO: Sí, lo sé… pero creo que no ha sido muy buena idea venir hoy. Nos vemos, chao.

Hugo se aleja de allí a paso ligero, mientras Laura, Marta y Edu le miran con preocupación.

Ya es por la tarde, y Carlos y Lorena se encuentran tumbados en la cama del joven, desnudos y abrazados. Carlos se fuma un cigarro tranquilamente con la mirada perdida en alguna parte del techo, mientras Lorena le observa acariciándole el pelo.

LORENA: ¿En que piensas, cariño?

CARLOS: En nada… en nada interesante.

LORENA: (Molesta) Ya… por eso hoy estabas tan desganado, ¿no? Desde luego, menudo polvo…

CARLOS: Esperaba que comprendieras que no me puedo mover tanto como antes con una pierna rota.

LORENA: No me seas imbécil, si eso es lo de menos. Lo que me jode es que no confíes en mí.

CARLOS: (Divertido) ¡Ah! ¿Qué soy yo el que no confía en ti?

LORENA: (Extrañada) No sé que es lo que te hace tanta gracia…

CARLOS: ¿Desde cuando sabes que fue Jorge el que me pegó?

LORENA: ¿Cómo sabes tú eso? ¿Te lo ha admitido?

CARLOS: No, que va… me lo ha negado. Pero hay a gente que se le nota cuando miente. Y la cara de preocupación que se les queda cuando les amenazas.

LORENA: (Avergonzada) Mira, cariño, yo lo siento, pero no quería decirte nada hasta que no lo tuviera cien por cien confirmado.

CARLOS: No te preocupes, mi vida… lo entiendo. No pasa nada.

La pareja se besa, contenta.

LORENA: ¿Y ahora que piensas hacer? ¿Le vas a denunciar, o te lo vas a tomar por tu cuenta?

CARLOS: Pues la verdad es que ninguna de las dos cosas.

LORENA: (Extrañada) ¿Cómo?

CARLOS: Ya sabes que yo no soy de vengarme ni nada parecido… mejor dejar las cosas como están, ¿no crees?

LORENA: (Molesta) Pues no, Carlos… ¡claro que no! Joder, ¡podría haberte matado!

CARLOS: Venga, no seas exagerada…

LORENA: ¿Exagerada? Carlos, por favor… sabes que tengo razón. Y si no tomas cartas en el asunto, lo haré yo.

CARLOS: Lorena, no quiero que te metas en esto.

Lorena se levanta, y empieza a vestirse.

LORENA: En esto estoy metida desde el principio, Carlos. Todo ha sido culpa mía, y si tú no haces nada para remediarlo, lo haré yo. De eso que no te quepa la menor duda.

CARLOS: Lorena… déjame hacer algo a mi manera por una vez.

Lorena se pone la camiseta, y sale del dormitorio, sin despedirse de su novio, puesto que está bastante molesta por su actitud.

Ya está anocheciendo, y Edu se encuentra sentado junto a su hermana Olivia en el sofá del salón de su casa. Los dos charlan, aunque permanecen bastante serios.

EDU: (Preocupado) ¿Y estás segura de que solo has vuelto por eso?

OLIVIA: (Sonríe falsamente) ¡Claro que si! ¿Por qué otra cosa iba a volver si no?

EDU: Bueno… Toni nunca se caracterizó por ser un buen tío precisamente.

OLIVIA: No te metas con él, por favor…

Edu está dispuesto a replicarle, cuando oyen como la puerta de entrada del piso se abre, y ambos hermanos se miran con resignación. A los pocos segundos, su padre aparece por allí.

ERNESTO: (Sonriente) ¡Hola fami…! (el hombre se para en seco al encontrarse frente a frente con Olivia) ¿Qué estás haciendo tú aquí?

OLIVIA: (Irónica) Hola papá… creo que nunca se alegró nadie tanto de volver a verme…

ERNESTO: No me vengas con tus ironías, Olivia. Te he hecho una pregunta.

OLIVIA: Bueno… simplemente he venido porque tenía ganas de veros a todos… no creo que sea nada raro después de tanto tiempo.

ERNESTO: (Enfadado) Y no te habrás planteado si nosotros queríamos verte, ¿verdad? ¡Hasta para eso eres egoísta!

EDU: Papá…

ERNESTO: ¡Edu, tú cállate! ¡Y tú! (vuelve a dirigirse a Olivia) ¡Ya puedes estar saliendo de esta casa!

OLIVIA: Papá, por favor… ¿por qué no me dejas que te explique?

ERNESTO: ¡No hay nada que explicar, Olivia! ¡Te marchaste, y llevamos sin saber de ti cuatro años! ¿Crees que es normal hacer eso a tus propios padres? ¿Sabes lo mal que lo ha pasado tu madre? No tienes ni idea, ¿verdad?

MÓNICA: (Saliendo de la cocina) ¿Qué es lo que está pasando aquí?

ERNESTO: ¡Y tú! ¿Cómo, después de todo lo que nos ha hecho sufrir, le permites que esté sentada tranquilamente en nuestro sofá, como si nada hubiera pasado?

MÓNICA: Porque ante todo, es mi hija, Ernesto. Igual que la tuya.

ERNESTO: Yo dejé de tener hija hace cuatro años. No quiero volver a verte, Olivia… mañana no quiero que estés aquí, ¿entendido?

MÓNICA: (Molesta) No se va a ir, Ernesto. No pienso dejar a nuestra hija en la calle.

ERNESTO: De verdad… no hay quien te entienda.

Ernesto, muy enfadado, se marcha al dormitorio dando un fuerte portazo, mientras Mónica mira a su hija, con evidencia.

MÓNICA: Te lo dije…

OLIVIA: Lo sé… pero yo te dije que iba a solucionar todo, y pienso hacerlo.

MÓNICA: Pues suerte, hija, porque va a ser difícil.

Mónica regresa a la cocina, y Edu y Olivia se miran, sin saber muy bien que decirse.

Ya es jueves. El día esta nubloso, triste. Marta está en la puerta del instituto, esperando a sus amigos, aunque, para desgracia de la joven, el primero en llegar es Isra.

ISRA: Buenos días…

MARTA: (Borde) Hola.

ISRA: ¿Aún estás enfadada?

MARTA: (Irónica) ¡Que va, hombre! ¿Qué te hace pensar eso? ¿Qué no quiera hablar contigo?

ISRA: (Suspira) Mira Marta… lo siento, ¿vale? Pero joder, estaba preocupado. Eres mi amiga, y es normal. Pero tenías razón, no tenía ningún derecho a meterme en tu vida.

MARTA: Me alegro de que lo reconozcas.

ISRA: Vamos, no sigas con tu pose de dura… perdóname, por favor.

MARTA: (Sonríe) Está bien… anda, ven aquí.

Los dos jóvenes se funden en un amistoso abrazo, contentos de haberse reconciliado.

ISRA: Una última cosa… ¿eres feliz con él?

MARTA: Claro que lo soy… si no, no estaría con él.

ISRA: Bueno, lo único que espero es que no te haga daño.

MARTA: No me lo va a hacer, no te preocupes.

Los dos jóvenes sonríen, y vuelven a abrazarse de nuevo.

Lorena sale de la universidad, a paso ligero. Se dirige hacia su casa, cuando, al doblar la primera esquina, se encuentra frente a frente con Carlos.

LORENA: ¡Carlos! ¿Qué estás haciendo aquí? Deberías estar guardando reposo…

CARLOS: Necesitaba hablar contigo.

LORENA: (Irónica) ¿Y no conoces la existencia de los teléfonos?

CARLOS: Por favor, Lorena… he venido para arreglar las cosas, no para empeorarlas.

LORENA: No hay nada que arreglar, Carlos. Me lo dejaste el otro día bien clarito, quieres solucionarlo con Jorge, pues yo me retiro, y listo.

Lorena hace el amago de andar, pero Carlos la sujeta.

CARLOS: Me gustaría que me apoyaras, Lorena.

LORENA: Pues lo siento Carlos. Pero no puedo fingir que estoy de acuerdo en algo en lo que realmente no lo estoy.

CARLOS: Ya… pero al menos respétame. Siempre eres tú la que tomas las decisiones. Déjame que las tome yo por una vez.

LORENA: Mira, haz lo que te de la gana… no me apetece discutir. Pero no busques ni mi apoyo ni mi comprensión en esto, Carlos.

Lorena empieza a alejarse de allí.

CARLOS: Lorena… (Alza la voz) ¡Lorena!

La chica pasa de su novio, y continúa andando, aunque una sonrisa en su cara delata que no piensa hacerle caso.

Una nueva mañana amanece en la ciudad. Laura y Edu, que han faltado a clase, se encuentran sentados en el Four, tomándose unos refrescos, mientras sus mochilas reposan en la esquina del sofá.

EDU: No lo sé, tía… no me explico porque coño están los dos tan bordes conmigo ahora, ¿qué les he hecho?

LAURA: Hacerles no les has hecho nada… pero es evidente porque están así.

EDU: Bueno, Isra si que es evidente… no sé cuando empezará a aceptar que lo nuestro terminará definitivamente… ¿pero Hugo? ¿Qué le he hecho yo a él? Desde que ha vuelto, procura no estar conmigo ni un solo minuto.

LAURA: ¿Quieres que te diga lo que creo? (Edu asiente) Pues creo que Hugo te quiere muchísimo, y le duele tanto verte con otro, que prefiere alejarse.

EDU: Te recuerdo que fue él el que me rechazó…

LAURA: Sí, y lo hizo por lo que lo hizo… yo en tú lugar, hablaría con los dos.

EDU: (Extrañado) ¿Con los dos?

LAURA: Sí, bueno… a Isra tienes que explicarle que es imposible que volváis a estar juntos. Aún tiene esperanzas. (Edu suspira) Y con Hugo, simplemente para arreglar las cosas… explícale como pasó todo, y que él te rechazó, así que tú puedes seguir con tu vida, como él debe de seguir con la suya.

EDU: Sí, supongo que tienes razón… (Laura sonríe con prepotencia fingida, y los dos amigos ríen) Y buen, cambiando de tema, ¿cómo llevas lo de Carlos?

LAURA: La verdad es que preferiría no hablar sobre ello, Edu…

EDU: (Arrepentido) Vale, si, he metido la pata, tienes razón… (Mira su reloj) Oye, he quedado dentro de cinco minutos con Tomás, ¿te importa que…?

LAURA: (Terminando la frase por su amigo) ¿…que me dejes sola? (Sonríe falsamente) No… no te preocupes.

EDU: ¿Seguro?

LAURA: Claro, no te preocupes… y anda, corre, márchate, que vas a llegar tarde, y a Tomás no le gusta esperar.

EDU: Sí, tienes razón. (Da un beso en la mejilla a su amiga) Te llamo luego y quedamos, hasta luego.

LAURA: Chao.

Edu coge su mochila, y sale corriendo del local, dejando a Laura sola y pensativa.

Una nueva noche cae sobre la ciudad. En la playa, lo único que se oyen es a las olas romperse cuando chocan contra la orilla. Hugo se encuentra allí, sentado y con la mirada perdida en el horizonte, pensativo, cuando nota una presencia tras él, y se gira.

ALBERTO: Hola Hugo… cuanto tiempo.

HUGO: (Extrañado) ¿Nos conocemos?

ALBERTO: Sí, bueno… la verdad es que poco. Yo estaba saliendo con Edu cuando le conociste a él, a Marta y a estos…

HUGO: Ah, ya… ya recuerdo. ¿Has cambiado mucho, no?

ALBERTO: (Orgulloso) Bueno, he estado yendo al gimnasio y esas cosas.

HUGO: (Sonriente) Sí, se nota…

Entre los dos jóvenes se crea un silencio, que pronto Alberto se encarga de romper.

ALBERTO: Oye, ¿te importa que me siente yo aquí también?

HUGO: No, no, para nada… la playa no es mía.

Alberto se sienta al lado del joven, y le mira, curioso.

ALBERTO: ¿Sabes? Yo solo vengo aquí cuando estoy deprimido, cuando me apetece pensar.

HUGO: Ya somos dos…

ALBERTO: ¿Te apetece hablar sobre ello?

HUGO: La verdad es que no… ¿a ti?

ALBERTO: No, tampoco.

Los dos jóvenes se sonríen, y dirigen sus miradas hacia el horizonte, cada uno pensando en sus cosas, pero los dos contentos de no estar solos en estos momentos.

CONTINUARÁ...