MANERAS DE VIVIR

 

PISO DE CLAUDIA, ANDREA Y HUGO/ DORMITORIO DE ANDREA

 

La noche cae en la ciudad. Andrea permanece sentada en su cama, con el portátil entre sus piernas. Parece muy ilusionada, cuando oye unos leves golpes en la puerta y mira hacia allí.

 

ANDREA: Adelante.

 

La puerta se abre y Hugo asoma la cabeza, sonriente.

 

HUGO: ¿Se puede?

 

ANDREA: (Sonríe) Claro, entra.

 

El chico accede a la habitación, cerrando la puerta tras de sí, para luego sentarse junto a su amiga.

 

HUGO: ¿Qué haces?

 

ANDREA: Nada, aquí. Chateando.

 

HUGO: Ah, ¿sí? ¿Y algo interesante?

 

ANDREA: Algo hay.

 

HUGO: (Divertido) ¿En serio? Cuenta, cuenta.

 

ANDREA: Bah, de momento nada importante. Solo una chica con la que tengo muchas cosas en común.

 

HUGO: Bueno, pues ya me contarás cuando te de la gana.

 

ANDREA: Por supuesto que cuando me de la gana.

 

Los dos amigos se ríen, divertidos.

 

ANDREA: Y dime, ¿qué pasa?

 

HUGO: (Extrañado) ¿Qué pasa de qué?

 

ANDREA: No sé, como has venido a la habitación así de sorpresa, igual querías que hablásemos de algo específico… como por ejemplo, de tu búsqueda de novio.

 

HUGO: No empieces otra vez con eso, Andrea.

 

ANDREA: Vale, sí, tienes razón. Perdona.

 

Los dos se quedan unos segundos en silencio, hasta que el chico se termina tumbando en la cama de su amiga.

 

HUGO: Pues la verdad es que me aburría, y he venido haber si me entretenía un rato, pero ya veo que tú estás muy ocupada con tu churri.

 

ANDREA: (Sonríe) Bueno, pero eso tiene fácil solución.

 

La joven escribe algo en el ordenador, para al final terminar dejándolo en el suelo, y tumbarse junto a Hugo.

 

ANDREA: Y bueno, ¿cómo van las riendas de tu vida? ¿Ya las has conseguido domar, o todavía no?

 

HUGO: Pues ahí andan.

 

ANDREA: ¿Y eso que quiere decir?

 

HUGO: Pues que tengo algunas ideas, pero la verdad es que todavía nada en claro.

 

ANDREA: Si lo necesitas, puedo ayudar a que te aclares… ya sabes que me puedes contar cualquier cosa.

 

Hugo sonríe a su amiga, agradecido.

 

HUGO: Claro que lo sé. Y tú también sabes que cuando necesites hablar de esa muchacha, también puedes hacerlo, ¿eh?

 

ANDREA: Sí, pero no creo que lo vaya a necesitar… al fin y al cabo, es solo una cita sexual, nada más.

 

HUGO: (Sorprendido) ¡¿En serio?! Vaya, que pena. No sabía que necesitaras recurrir a esas cosas para echar un buen polvo… desde luego, las cosas han cambiado mucho desde verano.

 

ANDREA: Oh, cállate.

 

La chica coge la almohada y se la tira a su amigo a la cabeza, y los dos empiezan a reírse, divertidos.

 

Canción: The hero waits

Kristen Bell, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Jared Padelecki, Hayden Pannettiere, Emma Watson

 

Capítulo 55

Un Halloween diferente

 

PISO DE CARLOS Y JAIME/ DORMITORIO DE JAIME

 

Jaime permanece tumbado en su cama, durmiendo plácidamente. Su cuerpo desnudo es tapado tan solo por una fina sábana blanca que no deja lugar a la imaginación. En un rincón del dormitorio, Laura se viste rápidamente, intentando no hacer ruidos, avergonzada, para no despertarle, cosa que, finalmente y para su desgracia, termina sucediendo.

 

JAIME: ¿Ya te vas?

 

Laura se gira, asustada, y al verle, sonríe forzadamente.

 

LAURA: Sí… sí, creo que será lo mejor. Todavía es pronto, y no quiero cruzarme con Carlos por los pasillos.

 

JAIME: Ya…

 

Jaime se sienta en la cama, y mira a la joven durante unos segundos en silencio, mientras ésta termina de vestirse.

 

JAIME: ¿Te arrepientes de lo que pasó anoche?

 

LAURA: No, claro que no. No es eso.

 

JAIME: (Extrañado) ¿Entonces?

 

La joven, tras pensar durante unos segundos, se sienta junto a Jaime, suspirando.

 

LAURA: No quiero que Carlos se enfade ni nada de eso, ¿sabes?

 

JAIME: ¿Por qué iba a hacerlo? Ya no estáis juntos, y él ha rehecho su vida. Creo que tú también tienes derecho a pasar un buen rato con alguien, ¿o no?

 

LAURA: Sí, pero tú eres su amigo.

 

JAIME: Sí, y se supone que Claudia era la tuya.

 

LAURA: Bueno, pero no compares. Claudia y yo nunca hemos sido tan amigas como vosotros dos, y tampoco hemos compartido piso nunca.

 

Jaime se queda pensando durante unos segundos, cabizbajo, hasta que termina sonriendo.

 

JAIME: Pero la verdad es que no creo que tengas de que preocuparte. Carlos no se tomaría a mal lo que ha pasado aquí.

 

LAURA: (Sorprendida) ¿No lo crees?

 

JAIME: No. Se está follando a Claudia, pero está enamorado de otra que no eres tú, así que puedes estar tranquila.

 

LAURA: Ya…

 

Los dos se quedan durante unos segundos en silencio. A Laura se le llenan los ojos de lágrimas, pero se las seca y se levanta de la cama, sonriendo forzadamente.

 

LAURA: Bueno, pues será mejor que me vaya porque sino al final me lo voy a encontrar, y sigo sin querer hacerlo.

 

JAIME: ¿Estás bien?

 

LAURA: Sí, sí, no te preocupes. Hasta luego.

 

JAIME: Chao.

 

Laura se dirige hacia la puerta, pero antes de abrirla, vuelve a girarse hacia su amigo.

 

LAURA: Jaime, muchas gracias por lo de ésta noche, pero… creo que está claro que no puede volver a suceder, ¿verdad?

 

JAIME: Sí. Ha sido un hecho puntual, lo necesitabas y yo te lo he dado. Nada más.

 

LAURA: Perfecto, pues… ya nos veremos.

 

JAIME: Claro.

 

Laura sale rápidamente del dormitorio, y Jaime se deja caer nuevamente sobre la cama, suspirando.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Claudia y Hugo se encuentran tras la barra. La joven prepara unos cafés mientras su compañero barre el suelo, cuando Carlos aparece por allí, bastante preocupado, y se acerca  a novia.

 

CARLOS: Buenos días.

 

CLAUDIA: (Sonríe) Hola cielo.

 

La pareja se da un pico, y luego Claudia se gira hacia Hugo, con ojos suplicantes.

 

CLAUDIA: ¿Puedes ir al almacén a mirar el pedido de los refrescos? Creo que ha venido mal.

 

HUGO: Pero estoy barriendo…

 

Claudia hace un movimiento con la cabeza señalando a Carlos, sin que éste se de cuenta.

 

CLAUDIA: Por favor…

 

Hugo suspira, apoyando el cepillo en la pared.

 

HUGO: Vale, está bien, ya voy a comprobarlo. Pero luego no quiero broncas por no estar en la barra atendiendo, ¿eh?

 

CLAUDIA: (Sonríe) No te preocupes… y muchas gracias.

 

Hugo le devuelve la sonrisa, y se mete para el almacén. La pareja se mira durante unos segundos a los ojos, en silencio.

 

CARLOS: ¿Qué pasa? Me has preocupado con tantas prisas.

 

CLAUDIA: Tengo una sorpresa para ti.

 

CARLOS: ¿En serio? Entonces, ¿no te encuentras mal ni nada?

 

CLAUDIA: (Extrañada) ¿Mal? ¿Por qué iba a encontrarme mal? No tiene nada que ver con eso…

 

CARLOS: (Molesto) ¿Y esas prisas que tenías? ¿Me estás diciendo que me has hecho venir para nada?

 

CLAUDIA: Para nada no. Es algo que merece la pena.

 

CARLOS: Eso espero…

 

CLAUDIA: Ya verás.

 

Claudia, sonriendo, saca una revista de debajo de la barra, y se la enseña al joven, que ve el anuncio de un piso rodeado.

 

CLAUDIA: ¿Qué te parece?

 

CARLOS: Que haces unos círculos de puta madre, sí.

 

CLAUDIA: (Riendo) ¡No seas tonto! Sabes perfectamente que no estoy hablando de eso. Me refiero al piso.

 

CARLOS: No tiene mala pinta.

 

CLAUDIA: ¿Verdad que no?

 

CARLOS: No… pero no entiendo el significado de todo esto.

 

CLAUDIA: Bueno, había pensado que ahora con lo del niño y tal… podríamos ir pensando en vivir juntos, ¿no crees?

 

CARLOS: ¿Vívir…? ¿Tú y yo?

 

Claudia asiente, contenta, y Carlos se queda muy impactado con las palabras de la joven, aunque intenta disimularlo lo mejor que puede.

 

CLAUDIA: ¿No te parece buena idea?

 

CARLOS: Sí, claro que sí. Es fantástica.

 

CLAUDIA: ¿Entonces cual es el problema? Porque chico, se te ha quedado una cara de muerto cuando te lo he dicho, que me has dado miedo incluso a mí.

 

CARLOS: No, nada… es tan solo que yo no tengo trabajo. No sé como podríamos permitirnos pagar el piso, por muy barato que fuera.

 

CLAUDIA: Bueno, Jaime gana menos que yo, y os apañáis bastante bien para el alquiler, ¿no?

 

CARLOS: Sí, porque Jaime cuenta con la herencia de sus padres. Sino, estaríamos ya viviendo debajo de un puente.

 

Claudia se queda pensando durante unos segundos, pero termina sonriendo.

 

CLAUDIA: Bueno, pero estoy segura de que dentro de poco encontrarás algo. Eres un chico atractivo, joven y con experiencia en muchas cosas. No puede ser tan difícil…

 

CARLOS: Pues lo es, créeme.

 

Los dos se quedan en silencio unos segundos, hasta que Carlos parece caer en algo.

 

CARLOS: Pero tú si que podrías venir a vivir con nosotros.

 

CLAUDIA: (Sorprendida) ¿Cómo?

 

CARLOS: Pues eso, que te vengas a vivir conmigo y con Jaime, ¿qué te parece?

 

CLAUDIA: Una autentica locura.

 

CARLOS: (Extrañado) ¿Por qué?

 

CLAUDIA: Pues que joder, el piso es súper pequeño, si dos vivís súper juntos, imagínate cuatro.

 

CARLOS: Tampoco es para tanto…

 

CLAUDIA: Mira, no lo sé. Lo que está claro es que tenemos que buscar alguna solución…

 

CARLOS: Y la encontraremos. Ya lo verás.

 

Claudia sonríe a su novio forzadamente, sin saber muy bien como actuar.

 

UNA SEMANA MÁS TARDE…

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Una nueva mañana de sábado amanece en la ciudad. El bar permanece cerrado, pero Claudia, Hugo y Jaime están en su interior, decorándolo con objetos decorativos de Halloween. Los tres charlan mientras lo hacen y se beben cada uno una cerveza.

 

CLAUDIA: Bueno, pues espero que este Halloween sea mejor que el del año pasado, porque…

 

HUGO: (Interrumpiéndole) Vamos, no seas exagerada, que no fue para tanto.

 

CLAUDIA: ¿Qué no?

 

JAIME: ¿Qué pasó?

 

HUGO: Nada importante… ya te digo que es una exagerada, no le hagas caso.

 

CLAUDIA: (Irónica) Ya, claro.

 

Los tres permanecen durante unos segundos en silencio, hasta que Claudia, suspirando, se coloca frente a sus dos compañeros.

 

CLAUDIA: Vale chicos, escuchad. Ésta noche va a haber mucho trabajo. Necesito que dejemos nuestros malos rollos a un lado y cooperemos todos para que salga la noche adelante, ¿vale?

 

HUGO: Claro.

 

JAIME: (Sonríe) No te preocupes. No habrá problemas de ningún tipo, te lo aseguramos.

 

CLAUDIA: Eso espero, chicos.

 

Claudia se dirige hacia el almacén mientras los dos jóvenes se miran, resignados.

 

PISO DE MARTA/ SALÓN

 

Marta y Laura permanecen sentadas en el sofá, mientras se toman dos refrescos. Las dos jóvenes están en silencio, hasta que la visitante termina suspirando.

 

LAURA: Entonces no tienes pensado salir esta noche, ¿no?

 

MARTA: No. A lo mejor disfrazo a Espe y salgo a dar una vuelta por ahí, pero no creo que haga mucho más.

 

LAURA: Ya…

 

Las dos vuelven a quedarse en silencio durante unos segundos.

 

MARTA: ¿Y tú que vas a hacer? ¿Irás al Four?

 

LAURA: (Suspira) Pues si te digo la verdad, no lo sé.

 

MARTA: (Sorprendida) ¿Cómo que no lo sabes? ¡Pero si estabas deseando que llegase éste día!

 

LAURA: Ya, pero se me han ido las ganas.

 

MARTA: ¿Y eso? ¿Así, de repente?

 

Laura se queda pensado durante unos segundos, hasta que deja escapar un suspiro.

 

LAURA: Si te cuento algo… ¿me prometes que no se lo dirás a nadie?

 

MARTA: ¡Claro!

 

LAURA: ¿Absolutamente a nadie?

 

MARTA: (Molesta) Joder, Lau, la duda ofende. Dispara de una vez, porque estoy impaciente.

 

LAURA: (Suspira) La semana pasada me acosté con Jaime.

 

MARTA: (Sorprendida) ¿Cómo?

 

LAURA: Que la semana pasada me…

 

MARTA: (Interrumpiéndole) Sí, tranquila, lo he escuchado. Lo he escuchado perfectamente.

 

LAURA: Pues eso.

 

Las dos se quedan en silencio durante unos segundos, hasta que Marta se termina levantando, suspirando.

 

MARTA: Así que Carlos tenía razón, ¿no?

 

LAURA: (Extrañada) ¿De qué estás hablando?

 

MARTA: De que era verdad que te molaba Jaime.

 

LAURA: (Asustada) ¡No!

 

MARTA: ¿Entonces te acostaste con él sin que te gustara?

 

LAURA: No…

 

Marta vuelve a sentarse al lado de su amiga, suspirando.

 

MARTA: Entonces perdóname, pero no entiendo absolutamente nada.

 

LAURA: Mira, los dos estábamos pasado un mal momento, necesitábamos consuelo, y… nos lo dimos.

 

MARTA: ¿Y no podéis daros consuelo yendo a tomaros una cerveza, como hacen los amigos normales?

 

LAURA: Bueno, en ese momento surgió eso y ya está; no sé por qué tienes que juzgarnos.

 

MARTA: Yo no os juzgo. Simplemente, no me parece bien, eso es todo.

 

LAURA: Ya…

 

Las dos jóvenes se quedan unos segundos en silencio, hasta que Laura mira su reloj, y se termina levantando.

 

LAURA: Bueno, tengo que irme. Tengo que hacer un montón de cosas, y si al final me termino decidiendo por salir esta noche, no creo que me vaya a dar tiempo…

 

MARTA: Vale… pero no te has enfadado, ¿verdad?

 

Laura sonríe forzadamente.

 

LAURA: No, no, para nada. Tranquila.

 

MARTA: Vale… pues pásalo bien si al final sales.

 

LAURA: Hasta luego.

 

MARTA: Chao.

 

La joven sale de allí a toda prisa mientras su amiga suspira, sin creer demasiado en sus últimas palabras.

 

PARQUE “RUISEÑORES”

 

Comienza a anochecer, y Jaime y Carlos pasean por allí, tranquilamente. Carlos permanece bastante serio, mientras Jaime parece muy nervioso. Finalmente Carlos termina suspirando, cansado.

 

CARLOS: Vaya mierda.

 

JAIME: ¿Qué pasa?

 

CARLOS: Que en noches así señaladas me entra la nostalgia… y es entonces cuando me doy cuenta de lo mierda que es mi vida ahora mismo.

 

Jaime mira a su amigo, confuso.

 

JAIME: No te sigo…

 

CARLOS: (Suspira) Mira, yo el año pasado estaba con la chica a la que quería, nos iba perfectamente, tenía trabajo, mi mejor amigo estaba aquí conmigo… ¿y qué tengo éste año?

 

JAIME: Más bien es lo que te falta, ¿no? Porque de todo lo que has dicho, que yo sepa lo único que no tienes es el trabajo. Estás con Claudia, vas a ser padre, y espero que yo sea tu mejor amigo en éstos momentos.

 

Carlos piensa durante unos segundos, hasta que al final termina sonriendo forzadamente.

 

CARLOS: Sí… sí, tienes razón.

 

JAIME: Pues ya está, ¿de qué te quejas entonces?

 

CARLOS: De nada. Soy un estúpido.

 

JAIME: (Sonríe) Sí, sí que lo eres.

 

Los dos amigos se ríen, divertidos, y Jaime mira su reloj.

 

JAIME: Bueno, tengo que irme para el Four a empezar a disfrazarme… os pasaréis luego, ¿verdad?

 

CARLOS: Claro, ¿dónde vamos a ir si no?

 

JAIME: Pues allí nos vemos, hasta luego.

 

CARLOS: Chao.

 

Jaime se aleja de allí, y Carlos, triste, se sienta en el banco que tiene justo al lado, suspirando.

 

BAR “FOUR”/ INTERIOR

 

Ya es completamente de noche. La música, de estilo gótico, suena a todo volumen. El local permanece prácticamente a oscuras, con la decoración de Halloween. Hugo y Claudia permanecen tras la barra, atendiendo a la multitud de clientes que hay allí. La joven está disfrazada de catwoman, y su compañero de drácula. Claudia, suspirando, mira al chico, suspirando.

 

CLAUDIA: ¿Dónde coño está Jaime?

 

HUGO: En el almacén, terminando de prepararse.

 

CLAUDIA: ¿Todavía? Joder, ¿no se da cuenta de lo liados que estamos?

 

HUGO: ¿Quieres que vaya a buscarle?

 

CLAUDIA: (Irónica) Sí, vamos… dejarme sola es lo mejor que puedes hacer, no te jode…

 

Hugo se encoge de hombros, mientras sigue atendiendo a la gente.

 

HUGO: Pues como quieras…

 

* * *

 

En otro punto del bar, Andrea permanece sentada en uno de los sofás, vestida de Morticia de La familia Adams. Se fuma un cigarro y bebiéndose un cubata, cuando Carlos, vestido normal, la ve a lo lejos, y sonriendo, se acerca a ella.

 

CARLOS: Buenas noches.

 

Andrea levanta la mirada, sonriendo.

 

ANDREA: Hola.

 

CARLOS: ¿Qué tal?

 

ANDREA: Bien, ¿y tú?

 

CARLOS: También.

 

Los dos se quedan unos segundos en silencio, nerviosos.

 

CARLOS: ¿Puedo sentarme?

 

ANDREA: La verdad es que… estoy esperando a alguien.

 

CARLOS: (Sorprendido) Oh, ¿en serio?

 

ANDREA: (Sonríe) Sí, a una chica que he conocido por Internet… a ver como va la cosa.

 

CARLOS: Esperemos que bien.

 

ANDREA: Sí, gracias.

 

Carlos sonríe forzadamente a su amiga, y vuelven a quedarse un rato callados.

 

CARLOS: Bueno, pues no te entretengo más… ya nos veremos.

 

ANDREA: Hasta luego.

 

CARLOS: Chao.

 

Carlos se aleja de allí, ante la triste y arrepentida mirada de Andrea, que sigue bebiéndose su cubata.

 

PARQUE “RUISEÑORES”

 

Marta pasea por allí, arrastrando el cochecito de Esperanza, a la que ha disfrazado de calabaza. Muchos niños disfrazados corretean por el parque, con bolsas llenas de caramelos entre sus manos, y ante la sonriente mirada de la joven, la cual no tarda en ver, a lo lejos, a Isra sentado en un banco, triste, por lo que decide acercarse a él.

 

MARTA: Buenas noches.

 

Isra levanta la cabeza mirándola, con los ojos llenos de lágrimas.

 

ISRA: Hola…

 

MARTA: (Preocupada) ¿Estás bien?

 

ISRA: Sí… sí, tranquila.

 

MARTA: Ya…

 

Marta se dispone a marcharse de allí, pero al final parece pensárselo mejor, y se da media vuelta para sentarse al lado de su amigo.

 

MARTA: Es una tontería que sigamos así, Isra. A lo mejor me equivoqué, pero yo solo quería ayudarte.

 

ISRA: Lo sé.

 

MARTA: (Sorprendida) ¿Lo sabes?

 

Isra sonríe forzadamente.

 

ISRA: Pues claro que sí. Tú nunca serías capaz de hacer daño a alguien.

 

MARTA: Bueno… eso no es del todo así, pero me alegro que veas que contigo jamás he querido hacerlo.

 

ISRA: No te preocupes.

 

La chica le devuelve la sonrisa a su amigo, y los dos se quedan en silencio durante unos segundos.

 

MARTA: Entonces dime, ¿por qué estás así?

 

ISRA: Por nada.

 

MARTA: Ya… estás a punto de echarte a llorar por nada, ¿verdad?

 

ISRA: Es una tontería.

 

MARTA: Bueno, pues en ese caso, quiero que me cuentes esa tontería.

 

Isra, tras mirar durante unos segundos a su amiga en silencio, coge aire e intenta evitar que las lágrimas salgan de sus ojos.

 

ISRA: Mañana es el día de Todos los Santos, y… no sé, no he podido evitar el recordar a mi madre.

 

MARTA: Cielo, pero eso es inevitable.

 

ISRA: Ya…

 

MARTA: ¿De verdad crees que a tu madre le gustaría verte así?

 

ISRA: Pues la verdad es que no lo sé, porque con la relación tan tirante que teníamos últimamente…

 

MARTA: Tuvieseis la relación que tuvieseis, seguía siendo tu madre.

 

ISRA: Ya, pero… no sé.

 

El chico ya no puede evitar por más tiempo que las lágrimas empiecen a escaparse de sus ojos.

 

ISRA: No puedo evitar el pensar que se fue sin que nos hablásemos, enfadados…

 

MARTA: Isra…

 

ISRA: ¡Y todo por culpa de un maldito hijo de puta!

 

MARTA: Ven aquí.

 

Los dos amigos se abrazan, emocionados, mientras Esperanza sigue concentrada con su chupete.

 

BAR “FOUR”/ EXTERIOR

 

Carlos permanece sentado en el bordillo de la acera, frente al bar. Se fuma un cigarro mientras parece bastante agobiado, cuando ve a Laura, también sin disfrazar, dirigiéndose al local. La chica tampoco tarda en verle, y al hacerlo, cruza la acera con una sonrisa y se acerca hasta él.

 

LAURA: ¿Qué estás haciendo aquí?

 

CARLOS: Nada, tan solo es que me agobiaba dentro.

 

LAURA: Ya.

 

La joven se sienta al lado de su ex novio, y los dos permanecen durante unos segundos en silencio.

 

LAURA: ¿Estás bien?

 

CARLOS: Ya te he dicho que tan solo agobiado.

 

LAURA: Vamos Carlos, que ya no estaremos juntos, pero te sigo conociendo igual de bien que antes, y sé que algo te pasa… tú no te vas de una fiesta por meros agobios.

 

Carlos no puede evitar el esbozar una ligera sonrisa.

 

CARLOS: Hay cosas que nunca cambian, ¿eh?

 

LAURA: (Extrañada) ¿A qué te refieres?

 

CARLOS: Pues a que pase lo que pase, creo que Edu y tú siempre seréis los que mejor me conoceréis.

 

LAURA: A lo mejor eso sea por algo, ¿no?

 

CARLOS: Porque somos, y siempre lo seremos, grandes amigos.

 

LAURA: O algo más.

 

Laura besa al chico, que, debido a la sorpresa, al principio la corresponde, para luego rápidamente terminar separándose de ella.

 

CARLOS: ¿Qué cojones estás haciendo?

 

LAURA: Lo que llevamos deseando tanto tiempo.

 

Carlos se levanta.

 

CARLOS: No te equivoques, Laura. Entre tú y yo ya no hay nada.

 

La chica también se levanta, indignada.

 

LAURA: ¿Cómo que no hay nada? ¡Pero si acabas de decir que soy la persona que mejor te conozco!

 

CARLOS: Que tú y Edu lo sois. Pero eso no quiere decir que me vaya a follar ahora a Edu porque me conozca como si me hubiera parido.

 

A Laura se le llenan los ojos de lágrimas.

 

LAURA: ¿Cómo puedes ser tan cruel?

 

CARLOS: ¿Cruel? Pensaba que ya estaba claro lo que quedaba entre nosotros.

 

LAURA: Es que parece ser que el que no lo tiene claro eres tú.

 

Carlos suspira, intentando no perder la paciencia.

 

CARLOS: Será mejor que me vaya.

 

LAURA: Será lo mejor, sí.

 

El joven se da media vuelta y se dirige hacia su casa, furioso, bajo la mirada de Laura, que, tras quedarse inmóvil durante unos segundos, también se da media vuelta y se marcha de allí.

 

CALLES DE GIJÓN

 

Andrea y Estela, la chica a la que había conocido en el bar, pasean por las calles. La joven va sin disfrazar, y Andrea parece bastante aburrida mientras la joven habla.

 

ESTELA: ¿Y la luna? ¿Qué me dices de la luna?

 

ANDREA: (Irónica) ¿Qué sale por las noches?

 

Estela no puede evitar el echarse a reír, divertida.

 

ESTELA: Eres tan divertida.

 

ANDREA: (Suspira) Desde luego, no tanto como tú.

 

ESTELA: Gracias, pero te estaba hablando en serio… ¿qué piensas de la luna? ¿No crees que es maravillosa?

 

ANDREA: Preciosa, sí.

 

ESTELA: ¿En ocasiones no te da por pensar en vivir allí?

 

ANDREA: Pues la verdad es que no.

 

Estela mira a la joven, sin poderse creer lo que acaba de escuchar.

 

ESTELA: ¿Estás hablando en serio?

 

ANDREA: Sí, me temo que sí.

 

ESTELA: ¡No me lo puedo creer! ¿A quién no se le ha podido ocurrir nunca irse a vivir a la luna?

 

Andrea sonríe, algo incómoda.

 

ANDREA: Ya ves, soy un poco rarita.

 

ESTELA: Desde luego que lo eres… y espero que ahora no vayas a decirme que nunca te has planteado irte de vacaciones al sol.

 

ANDREA: ¿Perdona?

 

ESTELA: No me lo puedo creer.

 

ANDREA: Yo tampoco…

 

ESTELA: Cuando hablábamos por el chat pensaba que teníamos más cosas en común.

 

ANDREA: Ya somos dos.

 

ESTELA: (Sonríe) Bueno, pero no importa, porque estás muy buena, y… si quieres, igualmente podría hacerte desear ir a la luna ésta noche.

 

Andrea sonríe forzadamente, y mira su reloj.

 

ANDREA: Pues me encantaría, pero se ha hecho ya súper tarde… lo dejamos para otro día, ¿vale?

 

ESTELA: ¿Lo harás?

 

ANDREA: Por supuesto… ¡ya lo estoy deseando!

 

ESTELA: Pues entonces genial, estaré ansiosa esperando tu llamada, que espero que sea pronto.

 

ANDREA: (Sonríe) Lo será. Hasta luego.

 

ESTELA: Chao.

 

Andrea se aleja rápidamente de allí, asustada, bajo la atenta mirada de Estela, que de pronto, parece recordar algo.

 

ESTELA: ¡Pero oye, no te he dado mi número!

 

La joven, ignorándola, dobla la esquina de la calle, y es entonces cuando su cita empieza a comprender las cosas.

 

ESTELA: ¡Mierda!

 

CALLES DE GIJÓN

 

Ya está amaneciendo, y en otra parte de la ciudad, Hugo, ya con el disfraz bastante deteriorado, se dirige hacia su casa. Va pensando, cuando de pronto, a lo lejos, ve a Marta por la calle, con Esperanza dormida en el carrito, que llegan de casa de Isra. No tardan en cruzarse.

 

MARTA: Buenos días.

 

Hugo se para en seco.

 

HUGO: Hola.

 

Los dos se quedan en silencio durante unos segundos, incómodos.

 

MARTA: ¿Cómo te va todo?

 

HUGO: Bien, la verdad es que no puedo quejarme… ¿y a ti?

 

MARTA: Tampoco.

 

La tensión puede palparse en el ambiente.

 

HUGO: Bueno, creo que me voy a ir yendo, porque la verdad es que estoy molido. Chao.

 

MARTA: Adiós.

 

Hugo comienza a alejarse de allí bajo la mirada de Marta, que, tras pensarlo durante unos segundos, empieza a seguirle.

 

MARTA: Hugo, espera.

 

El joven se gira, suspirando.

 

HUGO: ¿Qué pasa?

 

MARTA: ¿Cuánto tiempo vamos a seguir así?

 

HUGO: Ya te dije que lo que necesitaba era precisamente eso, Marta: tiempo.

 

MARTA: Ya, pero ya llevas mucho. Y no sé como van a arreglarse las cosas, si lo único que haces últimamente es esquivarme, como si tuviera la peste.

 

HUGO: Lo siento, pero no me resulta cómodo estar contigo.

 

A la chica se le llenan los ojos de lágrimas.

 

MARTA: Por favor,  Hugo, pasemos un día juntos, y luego ya tomas una decisión… te echo de menos.

 

Hugo se queda pensando durante unos segundos, hasta que al final termina suspirando.

 

HUGO: Está bien. Nos llamamos, ¿vale?

 

MARTA: (Sonríe) Claro. Hasta luego.

 

HUGO: Chao.

 

ESCENAS MÚLTIPLES

 

Suena de fondo la canción “Nada es infinito”, de Vega.

 

ISRA: (Off) La vida es efímera.

 

El sol empieza a salir, empezando un nuevo día en la ciudad. Isra, con dos flores en sus manos, camina por el cementerio, hasta que llega a las tumbas de su madre y de su hermano, una al lado de la otra. Se arrodilla ante ellas, con los ojos llenos de lágrimas, y deja una flor en cada una de ellas.

 

HUGO: (Off) Por eso, hay que reflexionar sobre el pasado y mirar al presente, pero no hacia el futuro.

 

Hugo, frente al espejo de su dormitorio, se quita el maquillaje de la cara. Al lado, en el corcho de la pared, ve fotografías en las que aparecen todos sus amigos, tanto los que están como los que ya no están. Al ver algunas de las instantáneas, en las que aparece junto a Edu, a Marta, a Quique, a Andrea… no puede evitar el esbozar una leve sonrisa, recordando viejos tiempos.

 

ANDREA: (Off) Pero también hay que tener en cuenta que las prisas no son buenas, y que hay que esperar al momento adecuado para cada cosa.

 

Andrea acaba de llegar a casa. Cuando entra a su dormitorio, ve el portátil sobre el escritorio, encendido. Se acerca a él y, tras pensar durante unos segundos, baja la tapa.

 

MARTA: (Off) Así que hay que ser fuerte y esperarlo.

 

Esperanza duerme plácidamente en la cuna, mientras Marta, sentada en su cama, observa sonriente una fotografía de hace tres años, en la que aparece junto a Hugo, los dos riendo.

 

LAURA: (Off) Y es que las lágrimas no sirven de nada, solo para desahogarse…

 

Laura permanece con los ojos abiertos de par en par sobre la cama. Están llenos de lágrimas, pero la joven intenta ser fuerte y lucha para que no salgan.

 

CARLOS: (Off)… sobre todo, cuando no hay solución.

 

Carlos, en cambio, duerme plácidamente en la suya.

 

JAIME: (Off) Pero hay gente que por conseguir a toda costa lo que quiere…

 

Jaime coge el bolso de Claudia del almacén del Four, el cual ya está completamente limpio. Al cogerlo se cae todo lo de su interior, y se agacha a cogerlo. Cuando lo hace, ve un test de embarazo que da negativo. Lo mira, sorprendido, sin darse cuenta de que Claudia le observa desde la puerta, asustada.

 

CLAUDIA: (Off)… no disfrutan de su existencia.

 

CONTINUARÁ…