MANERAS DE VIVIR

Suena la canción “Angels”, de Robbie Williams. Es un día lluvioso, pero en el cementerio hay mucha gente, todos vestidos de negro. Entre ellos se encuentran Marta, Laura e Isra.

CURA: … Y siempre tendremos a Daniel en nuestros corazones.

Todos se santiguan, y la madre del joven se pone a llorar desconsoladamente, mientras, junto a su marido, va recibiendo el pésame de todos los presentes, hasta que llega Marta.

MARTA: No saben lo que lo siento… Daniel era un chico muy especial.

JUANA: (Asintiendo con la cabeza) Muchas gracias…

Marta va hacia la tumba, y pronto Laura e Isra van junto a ella.

LAURA: Que extraño que Hugo no haya venido…

MARTA: Bueno… últimamente no estaban muy bien.

LAURA: Ya, pero joder… ahora está muerto, no creo que sea mucho esfuerzo el acercarse hasta aquí.

ISRA: Se sentirá culpable.

MARTA: (Extrañada) ¿Culpable?

ISRA: Mira… Carlos nos dijo que Daniel salió detrás de él cuando se fue, ¿no? Y que tampoco pasó mucho tiempo desde que salieron hasta que le atropellaron… igual se pelearon, Hugo empujo a Dani a la carretera, y…

MARTA: (Interrumpiendo al joven, molesta) Anda, no digas chorradas… Habría esperado, al menos que llegará la ambulancia…

ISRA: ¿Y entonces como te explicas que no esté aquí hoy?

Marta mira a su amigo, sin saber que contestar, y este, junto a Laura, miran hacia la tumba, en silencio.

Un par de horas más tarde, Hugo está en el salón de su casa, viendo la televisión, mientras entre sus brazos tiene una tarrina de helado de chocolate, y se lo va comiendo con cuchara. En ese momento, suena el timbre. El joven deja la tarrina a un lado, y se dirige a abrir. Al otro lado de la puerta ve a Marta, que continúa totalmente de negro.

MARTA: (Seria) Hola Hugo…

HUGO: ¡Marta! Que… que sorpresa, no te esperaba… ¿pasas? (la chica sonríe falsamente, y pasa hacia el salón) ¿Quieres tomar algo?

MARTA: (Seca) No… si en realidad, solo he venido porque te quería preguntar algo.

HUGO: (Extrañado) Bien… tú dirás.

MARTA: ¿Por qué no has venido al entierro de Dani?

HUGO: Bueno… eh… (Sonríe fingidamente) Estaba ocupado.

MARTA: (Mirando la televisión y el helado de chocolate) Sí, ya veo…

HUGO: Está bien, Marta, déjalo, ¿vale? No lo entenderías.

MARTA: Pues evidentemente, si no me lo explicas, no.

HUGO: (Intentando sonreír, pero no lo consigue) Pues es muy sencillo… no me apetecía ir al entierro de mi violador.

MARTA: (Sorprendida) ¿Cómo?

HUGO: (Intentando contener las lágrimas) Ya has oído lo que querías, ¿no? Pues ahora ya te agradecería que te fueras…

MARTA: (Acercándose a su amigo) No, Hugo… ahora no me pidas que me vaya.

Marta abraza al chico, el cual empieza a llorar desconsoladamente en el hombro de su amiga.

CRÉDITOS: "MY PREROGATIVE" BRITNEY SPEARS
David Gallagher, Maggie Grace, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Emma Watson

Capítulo 6.
Las consecuencias de tus actos


Por la tarde, Carlos y Laura están en el Four, sentados en el sofá de siempre. En la mesa hay un par de refrescos. Entre ambos jóvenes hay un incómodo silencio, y ni tan siquiera se miran.

CARLOS: Parece que se retrasan…

LAURA: (Sin mirar al joven) Sí, eso parece…

Los dos vuelven a quedarse en un incómodo silencio durante unos segundos.

CARLOS: Oye, Laura, es una tontería que sigamos así, ¿no?

LAURA: (Extrañada) ¿Cómo?

CARLOS: Lo sabes perfectamente… desde lo del… bueno, ya sabes, el beso… nada ha vuelto a ser lo mismo entre nosotros.

LAURA: (Nerviosa) Si… eh… bueno, no sé… puede… ¿sí?

Carlos suelta una carcajada.

CARLOS: Sabes perfectamente que no.

LAURA: Ya, bueno, es que… (Sonríe) todo esto es un poco incómodo, ¿no?

CARLOS: (Devolviéndole la sonrisa) Sí, la verdad es que sí… y es una pena, con lo amigos que éramos antes…

LAURA: Lo podemos seguir siendo.

CARLOS: Si, claro… solo fue un beso.

LAURA: Exacto… los dos estábamos mal, y…

CARLOS: (Terminando la frase) Nos consolamos.

LAURA: Claro… (Sonríe de nuevo) ¿Amigos?

CARLOS: Por supuesto…

Los dos jóvenes se abrazan amistosamente, sin saber que Lorena observa todo desde la puerta. Cuando los dos jóvenes se separan, la chica se marcha de allí corriendo.

Un nuevo día amanece en la ciudad. El sol deja escapar leves rayos de sol entre las nubes. Edu, Isra y Laura se encuentran en la puerta del instituto. Laura mira el reloj, impaciente.

LAURA: Es raro… Marta nunca suele retrasarse…

ISRA: Bueno, siempre tiene que haber una…

EDU: (Señalando al final de la calle) Miradla, por ahí viene…

Los dos miran hacia donde el chico señala.

ISRA: (Mosqueado) … y viene con Hugo.

Edu asiente, sonriente, mientras Laura le mira. Un par de segundos más tarde, Marta y Hugo se reúnen con ellos.

MARTA: Buenas… perdonad por el retraso, pero es que este (señala a Hugo) no aparecía, y habíamos quedado.

Hugo sonríe tímidamente, y Edu le devuelve la sonrisa.

LAURA: Bueno, no te preocupes… ¿vamos entrando? Es tarde…

ISRA: (Dirigiéndose al interior, con cara de asco) Sí, anda, vamos.

Laura, Isra y Edu están a punto de entrar al instituto.

HUGO: ¡Chicos, esperad! (los tres jóvenes se detienen, y se giran hacia el joven) Bueno, yo… quería… quería pediros disculpas por mi actitud de estos días con vosotros… no tenía derecho a pagar mis problemas con vosotros, lo siento…

LAURA: (Sonríe) Bueno, no te preocupes… pero ya sabes que puedes contar con nosotros para lo que quieras, ¿vale?

Hugo asiente, devolviéndole la sonrisa.

ISRA: (Borde) ¿Y tan importantes eran esos problemas como para que te alejaras de tus amigos?

HUGO: La verdad es que preferiría no hablar de eso, Isra.

ISRA: Muy bien… pues yo me voy para adentro, luego nos vemos.

Isra entra al instituto, ante la sorprendida mirada de Laura, Edu y Marta. Edu se vuelve a girar hacia Hugo.

EDU: (Sonriente) Por mi parte también estás perdonado… y me alegro de que vuelvas a estar aquí.

HUGO: Gracias…

Los dos jóvenes se miran fijamente a los ojos, mientras Marta y Laura no saben que hacer, hasta que suena el timbre que indica el inicio de las clases.

LAURA: Bueno, chicos, ¿entramos?

EDU: ¿Eh?... Sí… sí, claro, entremos…

Laura y Edu entran al instituto. Marta y Hugo se miran, sonrientes, y también entran.

Jorge, vestido con un mono azul, está bajo un coche colgado en el taller en el cual trabaja, echado. De pronto, siente una presión que le arrastra hacia fuera, y ve a Lorena encima de él.

JORGE: (Sorprendido) ¡Lorena! ¿Qué estás haciendo aquí?

LORENA: (Sonriente) Me apetecía verte…

JORGE: (Levantándose) Ya, bueno… pero ahora estoy trabajando.

LORENA: (Le empieza a acariciar el pecho) Tu jefe no está.

JORGE: ¿Y tú como sabes eso?

LORENA: Bueno… esperé a que saliera para entrar.

Jorge sonríe, y los dos jóvenes empiezan a besarse apasionadamente, mientras se acarician. Unos segundos después, Jorge se detiene, y Lorena mira al chico, mosqueada.

LORENA: ¿Qué sucede?

JORGE: Mi jefe puede venir en cualquier momento…

LORENA: (Intentando besar al joven de nuevo) Bueno, el morbo de poder ser descubiertos…

JORGE: (Alejándose de la joven) Sí, pero el poder ser despedido la verdad es que no me da ningún morbo.

LORENA: Está bien… (Suspira) Solo quería darte una sorpresa.

Jorge la coge de la cintura, sonriente, y le da un pico.

JORGE: Y me ha encantado, de verdad… pero no puedo. Si quieres, podríamos quedar esta noche… y lo acabamos.

LORENA: (Sonriente) Vale… ¿a las diez en el parque?

JORGE: Perfecto.

LORENA: Muy bien… pues esta noche nos vemos…

Lorena da un beso a Jorge, y se dirige hacia la puerta. Antes de salir, se gira, y le lanza un beso al chico, el cual le responde con una seductora sonrisa, y sale del taller.

Isra y Laura están sentados en un banco que hay frente al portal del piso del chico. Tienen sus mochilas entre las piernas, e Isra está muy serio.

ISRA: (Mosqueado) Es que no lo entiendo, Laura, en serio… ¿por qué coño se ha empeñado en acompañar a Hugo a su casa? Parece que en vez de ser yo su novio, lo es él.

LAURA: Anda Isra, no digas tonterías… ya sabes que Edu es de la opinión de que a Hugo le ha pasado algo, y es una persona que se preocupa mucho por sus amigos… y eso lo sabes muy bien.

ISRA: Ya, pero es que Hugo, supuestamente, le cae mal.

LAURA: (Dudando) Bueno… es que es muy orgulloso también… y si ahora le cae bien, aunque antes fuese verdad que le cayese mal, no lo iba a reconocer.

ISRA: Ya, pero me jode… no te has dado cuenta de cómo le mira, ¿verdad?

LAURA: (Asustada) ¿Quién a quien?

ISRA: Hugo a Edu…

LAURA: (Suspira, aliviada) Bueno, pero tú no te preocupes por eso, porque Edu te quiere a ti… y además, dudo mucho que a Hugo le mole Edu… no sé, no es su tipo.

ISRA: Ya, pero no sé… tampoco es solo eso.

LAURA: (Preocupada) ¿Qué pasa, Isra?

ISRA: Mira, igual es una tontería, pero… creo que Edu no se quiere acostar conmigo.

LAURA: (Sorprendida) ¿Se lo has propuesto?

ISRA: Sí… bueno, no… en realidad le dije que ya estaba preparado para hacerlo.

LAURA: (Intentándole quitar importancia al asunto) Igual es él el que no está preparado… (Isra mira a su amiga, con evidencia) Vale, está bien… si Edu está preparado para algo, es para eso… pero ahora acaba de empezar danza, el instituto, lo preocupados que han estado él y Marta con lo de Hugo, y encima, la discusión que tuvo con Carlos y Lorena… es normal que no tenga ganas, ¿no?

ISRA: No lo sé… (Sonríe de mala gana) Tengo muy poca experiencia con los tíos, ya lo sabes.

LAURA: (Devolviéndole la sonrisa) Anda, no seas tonto. (Mira su reloj) Bueno, yo me voy a ir yendo ya… que se ha hecho tarde, y tengo hambre. (La joven se levanta, y coge su mochila) Luego nos vemos.

La chica da un beso en la mejilla a su amigo, y se empieza a alejar de allí.

ISRA: Hasta luego…

Isra se queda unos segundos allí, pensativo, hasta que se levanta, cogiendo también su mochila, coge las llaves, y entra a su casa.

Carlos está en su dormitorio, tumbado en la cama, mirando unos papeles, y escuchando la canción “Será la soledad”, de Nómada. La puerta se abre, y entra Lorena, bastante enfadada, y cerrando la puerta tras ella, haciendo que Carlos la mire, extrañado.

CARLOS: Lorena, ¿pasa algo?

LORENA: (Apagando la música) Pues mira, ahora que lo dices, si, si que pasa. Te vi ayer por la tarde con Laura en el Four.

CARLOS: (Sin entender lo que quiere decir su novia) ¿Y…?

LORENA: ¿Y? Pues que estabais muy juntitos, ¿no?

CARLOS: (Tranquilo) Ah, te refieres al abrazo… bueno, es mi amiga, estaba mal, y la estaba consolando… no creo que eso sea un pecado.

LORENA: Ese abrazo no era de unos simples amigos, Carlos… además, últimamente estabais muy distanciados, lo que me ha hecho pensar mucho.

CARLOS: (Sentándose en la cama, y empezando a perder la paciencia) Por eso mismo, porque estábamos muy distanciados, arreglamos las cosas… y se confesó conmigo.

LORENA: (Gritando) ¿Pero te crees que soy gilipollas?

CARLOS: ¡Pues ahora mismo, estás quedando como tal! Y además, tú no eres quien para decirme nada… ¿te recuerdo todo lo que me confesaste cuando decidimos empezar desde cero?

LORENA: (Bajando el tono) Eso ha sido un golpe bajo…

CARLOS: (Irónico) ¿Tú crees?

LOENA: (Dolida) Mira, no quiero seguir con esta discusión… ya hablaremos mañana. Pero que sepas, que sigo pensando exactamente lo mismo.

Lorena sale del dormitorio de su novio, dando un portazo, y el joven se lleva las manos a la cabeza, desesperado.

Laura está sentada en el mismo sofá de siempre del Four, tomándose una coca-cola ella sola. En ese momento, llega Edu.

EDU: (Sentándose al lado de su amiga) Hola. Siento el retraso, me encontré con mi vecina, y bueno, ya sabes lo pesada que es.

LAURA: (Sonriendo) Vale, entonces ya entiendo todo… ¿quieres tomar algo?

EDU: No, gracias, tengo prisa… ¿qué era eso de lo que querías que hablásemos?

LAURA: Hoy he estado hablando con Isra. (El joven mira a su amiga, sin entender muy bien lo que quiere decir) Cree que no quieres acostarte con él.

EDU: (Bajando la mirada) Bueno… tampoco está muy equivocado.

LAURA: (Molesta) Joder Edu, tienes que poner fin a esto cuanto antes.

EDU: Mira, yo no puedo acostarme con alguien a quien no quiero…

LAURA: ¿Así que ya te has aclarado? (Edu asiente) Pues ya era hora, tío… ahora solo queda contárselo a los implicados.

EDU: Ya… mira, me he aclarado, si… pero de momento no voy a dejar a Isra.

LAURA: (Sorprendida) ¿Cómo que no? ¿Y que coño vas a hacer? ¿Vas a seguir haciéndole daño? Lo está pasando muy mal…

EDU: Lo que menos quiero es hacerle daño… pero mi historia con Hugo es imposible, él no siente nada por mí, y nunca lo va a sentir.

LAURA: Eso no lo sabes… pero aunque tengas razón, no puedes estar con Isra por estar. No está bien, y lo sabes… va a sufrir mucho más que si le dejas ahora.

EDU: (Después de estar pensando durante unos segundos) No sé estar solo, Laura.

LAURA: (Extrañada) ¿Eh?

EDU: Pues eso… que mira, desde que corté con Alberto, siempre me he sentido solo… no sé, me acostumbré a estar con alguien siempre a mi lado… y quiero que eso vuelva a suceder.

LAURA: Pero sería mucho mejor si estuvieras con alguien a quien quisieras, ¿no?

EDU: Sí… pero eso no puede ser.

LAURA: Edu, si no puede ser con Isra, lo será con otro. Pero si tú no estás bien, él se va a terminar dando cuenta, y también va a estar mal.

EDU: (Mira su reloj) Oye, me tengo que ir ya, tengo muchas cosas que hacer… mañana nos vemos, ¿vale? (da un beso en la mejilla a su amiga, y se levanta) Hasta luego.

LAURA: (Pensativa, mientras su amigo sale del bar) Hasta mañana.

En el reloj que cuelga de la pared del salón de la casa de Lorena, marcan las diez menos diez de la noche. Susana, su madre, está viendo la televisión, mientras Pedro, su padre, lee un libro.

LORENA: (Voz en off) ¡Me voy! ¡Y no sé cuando llegaré!

PEDRO: (Levantando la vista del libro) Lorena, ven un momento.

LORENA: (Asomando la cabeza por el marco de la puerta) ¿Qué pasa? Tengo bastante prisa…

PEDRO: ¿Tú te crees que hoy es día de salir? Es lunes, mañana tienes universidad.

LORENA: Bueno, pero no ponen faltas, así que porque no vaya a primera hora, no va a pasar nada… además, tampoco llegaré muy tarde.

PEDRO: (Mosqueado) Mira, me da la impresión de que te estás tomando todo muy a la torera este año, y eso no me gusta ni un pelo, ¿sabes?

LORENA: Pero papa, no es eso… es que mira, he discutido con Carlos esta tarde, y quería hablar con él…

PEDRO: Para algo existen los teléfonos, ¿no?

LORENA: Ya, pero…

SUSANA: (Interrumpiendo a su hija) Anda, cariño, déjala… se quieren mucho, y es normal que prefiera arreglar las cosas cara a cara.

PEDRO: (Suspirando) Está bien… pero a las doce te quiero en casa, ¿vale?

LORENA: (Asintiendo, sonriente) Claro, no te preocupes. Muchas gracias. Hasta luego.

Lorena se marcha, mientras sus padres retoman lo que estaban haciendo anteriormente.

Isra está en su dormitorio, frente al ordenador, que es lo único que ilumina la habitación. Alguien pica a la puerta.

ISRA: Pasa.

La puerta se abre, y entra Olga, su madre, la cual enciende la luz.

OLGA: Te tengo dicho que no estés a oscuras con el ordenador… así lo único que consigues es estropearte la vista.

ISRA: (Borde) ¿Solo has venido para darme la charla? Porque si es para eso, ya te puedes ir, que no tengo ganas de discutir.

OLGA: No, no he venido para eso… he venido porque estoy preocupada.

ISRA: (Con indiferencia) ¿Qué pasa? ¿Qué el papa ha dejado otra vez de pasar la pensión?

OLGA: No, no es eso… es que llevo unos días que te notó diferente, no sé, como si estuvieras triste, o te pasara algo.

ISRA: (Seco) Pues no me pasa nada… así que no te preocupes, estoy bien.

OLGA: ¿Va todo bien con Edu?

ISRA: Claro… ¿por qué iba a ir mal?

OLGA: (Preocupada) No lo sé, pero la otra vez que cortasteis, estabas igual que ahora.

ISRA: Bueno, pues no te preocupes, porque estamos bien, en serio.

OLGA: Pues me alegro de que estéis tan bien… de todas formas, ya sabes que yo estoy aquí, para cualquier cosa que quieras hablar, ¿vale?

ISRA: (Sonríe forzadamente) Lo sé, gracias.

OLGA: (Da un beso en la mejilla a su hijo) Voy a acostarme ya. Buenas noches.

ISRA: Buenas noches.

Olga sale de la habitación, cerrando la puerta tras ella. Isra sigue pendiente del ordenador, pero poco a poco sus ojos se van llenando de lágrimas, hasta que rompe a llorar.

Carlos no para de dar vueltas por la habitación. Parece nervioso. Se sienta en la cama, cogiendo el móvil, que está sobre la mesilla, y marca un número.

CARLOS: ¿Susana?... hola, soy Carlos… no, no ha pasado nada, ¿Qué va a pasar?... no, es que solo quería hablar con Lorena… ¿Conmigo?... pues conmigo no está… bueno, no te preocupes, que seguro que está bien… sí, la voy a llamar al móvil… venga, tranquila… si, hasta luego (Cuelga) Joder…

El chico marca otro número de teléfono.

LORENA: (Voz en off) Hola, soy Lorena, en este momento no puedo…

Carlos vuelve a colgar el teléfono, decepcionado, y lo deja sobre la mesilla. Después se tumba en la cama, pensativo y preocupado.

Al día siguiente, Marta y Hugo se dirigen hacia casa de la chica, con las mochilas a sus espaldas.

MARTA: Bueno, pues otro día más… (Llegan a su portal) ¿Quieres que te acompañe a casa?

HUGO: (Agradecido) No, tranquila, no te preocupes… (Ríe) sé ir yo solo.

MARTA: ¿Estarás bien?

HUGO: (Irónico) Sí, mamá…

Los dos jóvenes ríen.

HUGO: Bueno, marcho ya… mañana nos vemos.

MARTA: Vale… hasta mañana.

Hugo se aleja de allí, y Marta entra a su portal. Una vez dentro, se dirige hacia el buzón, el cual abre, y coge todas las cartas. Una dirigida a ella, sin remite, le llama la atención, por lo que la abre.

MARTA: (Leyendo, nerviosa) Sé lo que has hecho. Pero no te preocupes. Tu secreto está a salvo. De momento.

La chica, asustada, y con la hoja en la mano, se dirige hacia la puerta, mirando a través del portal, e intentando ver a alguien que no ve.

CONTINUARÁ...