MANERAS DE VIVIR

Lorena corre por el pasillo del hospital, con el miedo reflejado en su rostro. Corre hasta que se cruza con un médico, al cual agarra del brazo, obligándole a detenerse.

LORENA: (Recuperando la respiración) Perdone… perdone, ¿sabe donde puedo encontrar al chico que trajeron esta noche víctima de una paliza?

DOCTOR MARTÍNEZ: ¿Quién es usted?

LORENA: Soy Lorena… su novia.

DOCTOR MARTÍNEZ: Ah, si, claro… pues está en esa zona de cortinas (señala hacia una zona) yo voy a llamar a la policía, que su novio lo ha solicitado.

El médico se aleja de allí, y, tras permanecer unos momentos paralizada, Lorena corre hacia donde el hombre le ha indicado, hasta que encuentra a Carlos.

LORENA: (Abalanzándose a su novio) ¡Cariño! ¿Qué tal estas?

CARLOS: Bien… bien, no te preocupes… (Hace una mueca de dolor) Cuida con la espalda, por favor.

LORENA: (Avergonzada) Claro, perdona… ¿cómo fue todo?

CARLOS: Pues estaba en el parque, esperándote…

LORENA: (Interrumpiéndolo) ¿Esperándome?

CARLOS: Si, bueno, por el mensaje que me mandaste y tal.

LORENA: (Extrañada) ¿Mensaje? Si he perdido el móvil… cuando llegué de la universidad a casa, ya no lo llevaba…

CARLOS: ¿Cómo?

LORENA: Pues eso, Carlos, que estoy sin móvil… así que es imposible que te mandara un mensaje.

Carlos coge su móvil, y busca el mensaje recibido desde el móvil de su novia, y cuando lo encuentra, se lo tiende a la joven.

CARLOS: Toma. (Lorena coge el móvil, y lee el mensaje, sorprendida) ¿Qué? ¿Sigues pensando que no debemos de avisar a la policía?

La chica mira a su novio, sin saber muy bien que decir.

Los primeros rayos de sol empiezan a hacerse un hueco entre las nubes. Hugo se encuentra en el dormitorio de Edu, observando como el chico duerme vestido con la ropa de ayer sobre la cama, embobado. Cuando el joven empieza a desperezarse, Hugo intenta disimular, sin éxito alguno.

EDU: (Sonriente) ¿Qué haces?

HUGO: (Nervioso) ¿Eh? Nada… nada, me iba ya…

EDU: (Decepcionado) ¿Ya? ¿No te quedas a desayunar?

HUGO: No… no, es que me gustaría ir a casa a cambiarme y esas cosas.

EDU: Bueno, pues entonces nos vemos en el instituto, ¿no?

Hugo sonríe, y se dirige hacia la puerta, pero antes de salir, se gira hacia su amigo.

HUGO: Edu… muchas gracias… de verdad, me ha venido muy bien el hablar contigo.

EDU: No me las des… para eso estamos los amigos, ¿no?

Hugo sonríe, y sale del dormitorio, dejando a Edu tumbado en la cama, risueño.

CRÉDITOS: "MY PREROGATIVE" BRITNEY SPEARS
David Gallagher, Maggie Grace, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Emma Watson

Capítulo 15
Más que amigos


UNA SEMANA MÁS TARDE

Carlos se encuentra sentado en el sofá del salón de su casa, rodeado de cojines. Mantiene un pie escayolado en alto, y el morado del ojo ya ha empezado a coger un color verdoso. En ese momento, entran Edu y Laura al salón.

EDU: (Sonriente) ¡Hola! Vengo a ver al enfermo de nuevo… y hoy con sorpresa incluida.

CARLOS: ¿Qué sorpre…? (se gira, viendo a Laura tras él) ¡Laura!

LAURA: (Tímida) Hola Carlos… ¿cómo te encuentras?

CARLOS: Bien… bien, soy un tío fuerte. (Edu no puede evitar el soltar una carcajada, por lo que su amigo le dirige una mirada asesina) Gracias por haber venido…

LAURA: Bueno, si no llega a ser por Edu, no…

CARLOS: (La interrumpe) Ya, me imagino.

Surge un incómodo silencio entre los tres amigos.

EDU: (Mintiendo descaradamente) ¡Vaya! Me acabo de acordar que he quedado con Hugo… (Se dirige hacia la puerta) ¡Hasta luego!

LAURA: (Incómoda) ¡Pero Edu…!

Edu sale del piso, sin darle tiempo a la chica a que termine la frase. Carlos la mira, con resignación.

Marta y Alfonso se encuentran en la habitación del hombre, tumbados en la cama, desnudos y abrazados. Los dos mantienen la mirada perdida, cada uno pensando en sus cosas.

ALFONSO: Daría lo que fuera por paralizar el tiempo, y estar así toda la vida… (Marta le sonríe, y le da un pequeño beso) Por cierto… ¿cómo van tus problemas personales?

MARTA: Bueno… pues la verdad es que no van todo lo bien que debería…

ALFONSO: ¿Necesitas más dinero?

MARTA: Alfonso, no quiero abusar…

ALFONSO: Vamos a ver, Marta, teníamos un trato, ¿no? Si tú cumples tu parte, yo debo de cumplir la mía…

MARTA: Sí, lo sé… pero es que esta vez es bastante más dinero que la anterior.

ALFONSO: ¿Cuánto?

MARTA: (Tímida) Dos mil euros…

ALFONSO: Muy bien… pues antes de que te vayas, te firmaré el cheque. Tú por eso no te preocupes, ya sabes que no tengo ningún tipo de problema económico… pero me gustaría saber lo que sucede… ¿por qué necesitas tanto dinero, Marta?

Marta se incorpora en la cama, molesta por la pregunta.

MARTA: Nada de preguntas… ¿recuerdas?

Alfonso la mira, resignándose a no saber nada acerca del secreto que esconde la joven.

Carlos y Laura continúan en el salón del chico. Ella se ha sentado al lado de su amigo, pero entre ellos sigue reinando un incómodo silencio.

CARLOS: (Forzado) Bueno… ¿y a ti cómo te va todo?

LAURA: Pues como siempre, la verdad… pero tampoco me apetece hablar de mí… (Se calla durante unos segundos) ¿Qué piensas hacer?

CARLOS: (Extrañado) ¿Hacer de que?

LAURA: Bueno… Edu me ha comentado que Lorena no quiere que denuncies, pero tú si… ¿qué vas a hacer?

CARLOS: Pues no lo sé, la verdad… ella me ha dicho que no denuncie, que tiene un plan… (Sonríe) Pero miedo me dan sus planes… la verdad es que no te puedes imaginar la vergüenza que pasé cuando tuve que echar a los policías del hospital, después de haberle pedido al médico que los llamará.

LAURA: Es que no deberías haberlo hecho… alguien va a por ti, Carlos… y tienes que protegerte.

CARLOS: ¿Y tú como sabes eso de que alguien va a por mí?

LAURA: (Tímida) Bueno… Edu me tiene muy bien informada…

CARLOS: Bueno, puedes preguntarme a mí siempre que quieras… no tengo ningún problema en contestarte a lo que sea.

LAURA: Ya, pero es un poco incómodo, la verdad… (Carlos retira la mirada de la de la joven) Y bueno, volviendo al tema… es que me tiene muy mosqueada… ¿No te ha dado por pensar que Lorena no quiere que denuncies porque tenga algo que…?

CARLOS: (Interrumpiéndola, molesto) Laura, no sigas por ahí, por favor…

LAURA: (Avergonzada) Sí… sí, tienes razón, no ha sido un comentario demasiado… (Se queda callada unos segundos) Oye, creo que será mejor que me vaya. (Se levanta) Ya nos veremos, hasta luego.

CARLOS: Chao.

Laura sale rápidamente del piso, avergonzada, dejando a Carlos solo, pensando en las últimas palabras de su ex novia, sin poder evitar pensar que quizás tenga razón.

Un nuevo día amanece en la ciudad. Lorena se encuentra frente a su taquilla en la universidad, la cual abre. Coge unos libros, y justo debajo de estos, se encuentra su móvil, el cual coge.

LORENA: Joder… (Piensa un momento) ¡Joder, claro!

Lorena cierra su taquilla de golpe, y, con el móvil en la mano, recorre el pasillo, acelerada. Cuando dobla la esquina, se encuentra frente a frente con Jorge.

LORENA: Tú… has sido tú, ¿verdad?

JORGE: (Extrañado) ¿Qué?

LORENA: No te hagas el tonto… (Grita, haciendo que todos los que pasan por el pasillo les miren) ¡Fuiste tú el que pegaste a Carlos!

Lorena se dispone a pegar al chico, pero este le agarra de los brazos.

JORGE: ¿Pero que dices?

LORENA: (Con los ojos llenos de lágrimas) Lo sabes perfectamente… ¡Hijo de puta!

JORGE: (Tranquilo) Lorena, por favor, estás quedando como una loca… nos está mirando todo el mundo.

La chica mira a su alrededor, dándose cuenta de que Jorge tiene razón, por lo que se intenta tranquilizar.

LORENA: Te aseguro que esto no va a quedar así… te vas a acordar de mí, te lo juro… no sabes con quien te has metido.

Lorena se aleja de allí, intentando quedar lo más digna posible, mientras Jorge permanece quieto, dejando entrever una sonrisa de satisfacción.

Hugo y Edu están sentados en uno de los bancos del parque que hay frente al instituto. Los dos jóvenes hablan y ríen, cuando Isra se acerca a ellos.

ISRA: (Sonríe falsamente) Vaya… ya veo que habéis solucionado vuestras diferencias.

EDU: Si, bueno… fue una tontería, ¿verdad?

Hugo asiente, sonriente, e Isra le mira con mala cara.

ISRA: Hombre… no sé que clase de tontería es ser amigo de un loco, pero vaya…

HUGO: Isra, a los psicólogos no van los locos… va gente normal. Y por cierto, creo que tú deberías ir a uno.

ISRA: (Irónico) Ja, ja, ja… pero que gracioso…

HUGO: Por cierto… ¿tú como te enteraste de lo de la psicóloga?

ISRA: Bueno… uno, que tiene sus contactos.

HUGO: (Sin creerle) Ya…

ISRA: Bueno, me voy… que no quería interrumpir nada. Hasta luego.

HUGO y EDU: Adiós.

Isra se aleja de allí, con la rabia dibujada en su rostro, mientras Hugo y Edu retoman su conversación, entre risas.

Marta y Laura se encuentran en el baño del instituto. Marta está frente al espejo, arreglándose la raya del ojo, mientras Laura la mira, estupefacta.

LAURA: ¿Cuándo vas a dejar la tontería esta de venir al instituto como si fueras una…?

MARTA: (Interrumpiéndola) ¿…puta? No te preocupes hay confianza, ¿no? Mientras a mí me guste, me da igual lo que digáis vosotros.

LAURA: Bueno, tú verás…

MARTA: Desde luego… y por cierto, ya me ha dicho Edu que ayer fuiste a ver a Carlos… ¿qué tal?

LAURA: (Incómoda con el tema) Eh… bien… bien, ¿cómo iba a ir? Fue tan solo una conversación de viejos amigos…

MARTA: ¿No te resulto incómodo?

LAURA: Pues no tanto como esta conversación, la verdad…

MARTA: (Riendo) Está bien, está bien… pero que sepas que yo no le perdonaría.

LAURA: Bueno… mientras sepa que hacer yo, me da igual lo que haríais vosotros.

Marta se ríe, animada, y continúa retocándose el maquillaje, concentrada.

Ya es por la tarde, y Lorena y Carlos pasean por la calle. Carlos va con muletas, por lo que andan muy despacio.

LORENA: ¿Y cómo lo llevas, cielo? ¿Cómo te encuentras?

CARLOS: Aburrido… aburridísimo. No pensé que fuese a echar de menos el quiosco algún día.

LORENA: (Riendo) Ya verás como dentro de poco estás otra vez allí, dando mal.

CARLOS: Eso espero… como siga mucho tiempo sin hacer nada, corro el peligro de suicidarme. (Lorena abraza suavemente a su novio, feliz de estar a su lado) Y bueno, cuéntame… ¿cómo llevas el plan para descubrir quien me pegó? ¿Hay avances?

LORENA: (Orgullosa) Va perfectamente… no te puedes ni imaginar todo lo que he descubierto en un día.

CARLOS: (Curioso) ¿Sí? ¿Y a que esperas para contarme?

LORENA: A tenerlo todo atado… pero no te preocupes, te enterarás.

Carlos mira extrañado a su novia, la cual sigue andando, orgullosa.

Laura llega al quiosco bastante apurada, notándose que tiene prisa. Cuando llega, no ve a nadie, puesto que el nuevo dependiente está agachado tras el mostrador, buscando algo.

LAURA: Te cojo el Heraldo… aquí tienes el euro, hasta luego.

Laura se dispone a marcharse, cuando el dependiente se levanta, viendo la chica que se trata de Jorge.

JORGE: Hola Laura.

LAURA: (Sorprendida) ¡Tú! ¿Qué haces aquí?

JORGE: (Sonríe) Bueno, ahora trabajo aquí.

LAURA: ¿Cómo que trabajas aquí? ¿Pero tú no estabas en un taller?

JORGE: Sí… pero la verdad es que empezaron a putearme, tenía que dejar clases en la universidad para currar… y lo dejé.

LAURA: (Sin entender) Pero no te sirve de nada, porque ahora aquí estarás de mañana y tarde, ¿no?

JORGE: Ya, pero cuando vuelva Carlos, vendré solo por las tardes, así que me sale bastante bien…

LAURA: ¿Cómo? ¿Qué te vas a quedar trabajando aquí con Carlos cuando él vuelva?

Jorge asiente, contento, y Laura le mira, sin entender lo que se propone el joven.

Hugo está en su dormitorio, sentado frente al escritorio subrayando unos apuntes, cuando alguien pica a la puerta.

HUGO: Adelante.

La puerta se abre, e Isra asoma la cabeza tras ella.

ISRA: ¿Se puede?

HUGO: (Extrañado) ¡Isra! ¿Qué haces aquí?

ISRA: Bueno, la verdad es que tenía algo importante de lo que hablar contigo, pero si molesto…

HUGO: No, no te preocupes… me extrañó tu visita, eso es todo, pero pasa, pasa.

ISRA: (Sonríe falsamente) Gracias…

Isra entra tímidamente al dormitorio, cerrando la puerta tras él, y ante la extraña mirada de Hugo.

HUGO: Bueno… pues tú dirás, porque la verdad es que estoy bastante ocupado.

ISRA: Si, claro, no te preocupes, no te quitaré mucho tiempo… solo quería prevenirte sobre Edu.

HUGO: (Extrañado) ¿Prevenirme de que?

ISRA: ¿No te resulta extraño que se haya hecho tan amigo tuyo nada más terminar conmigo? (Hugo le mira, dejando claro que no entiende muy bien lo que quiere decir) Esta así contigo para darme celos.

HUGO: Eso no es cierto… además, no sé que clase de celos te va a dar, entre Edu y yo solo hay una amistad, y es lo único que va a haber.

ISRA: Pues no sabes como me alegro de que no estés entrando en su juego, Hugo.

HUGO: (Molesto) No hay ningún juego al que tenga que entrar. Y por cierto, ¿por qué iba a querer darte celos, si te dejo él?

ISRA: Bueno, pues yo no quería decirte esto… pero veo que no hay otro remedio para que me creas. Edu me pidió volver una semana después de dejarme.

HUGO: Ya… ¿y pretendes que me crea que le rechazaste? Si sigues coladito por él, Isra… habrías vuelto con los ojos cerrados.

ISRA: Sí, sigo coladito por él… pero no quiero que me vuelva a hacer daño. Y tampoco quiero que te lo haga a ti.

HUGO: (Incómodo) Pues muchas gracias por preocuparte, pero no es necesario. Sé cuidarme yo solito.

ISRA: Vale, como quieras… pero ya sabes que a mí me tienes aquí, para todo lo que me necesites.

HUGO: No te necesitaré, no te preocupes… y ahora, si no te importa, me gustaría seguir estudiando. Adiós.

ISRA: Muy bien… lo siento de verás. Chao.

Isra sale del dormitorio, con una sonrisa dibujada en su rostro, y Hugo se queda allí, sin poder evitar el pensar en las palabras del chico.

Jorge continúa en el quiosco, ordenando unas revistas que alguien ha tirado, cuando Lorena se acerca por detrás, sin darse cuenta de quien se trata, llevando un periódico en la mano.

LORENA: Cojo el periódico… aquí te dejo el dinero.

Tras dejar el dinero en el mostrador, la joven pone rumbo a su casa, pero Jorge se levanta sonriente.

JORGE: Hola Lorena.

LORENA: (Girándose, sorprendida) ¡Jorge! ¿Qué estás haciendo aquí?

Laura camina por el parque, con paso ligero, y con un par de bolsas en cada mano. La joven va sumergida en sus pensamientos, hasta que se choca con Carlos y hace que el chico pierda el equilibrio debido a las muletas, y caiga.

LAURA: (Agachándose a ayudarle) ¡Dios, Carlos! No me di cuenta, no… no sabes como lo siento.

CARLOS: (Sonriente) No te preocupes, podría haberle pasado a cualquiera.

LAURA: ¿Te has hecho daño? (Avergonzada) Joder…

Gracias a la ayuda de la chica, Carlos consigue levantarse.

CARLOS: Vamos, no te preocupes, que no es para tanto… además, me ha venido bien, porque necesitaba hablar contigo.

LAURA: Bueno, pues la verdad es que… tengo un poco de prisa, lo dejamos para otro día, ¿si?

CARLOS: No, Laura, no. Lo hablamos aquí, y ahora.

LAURA: Mira Carlos… lo mejor es que lo dejemos así. Por mucho que me cuentes, no va a cambiar nada.

CARLOS: Puede que me entiendas…

LAURA: Ya me contaste todo lo que pasó, con pelos y señales, y sigo sin entenderlo… lo siento Carlos, pero tú y yo no tenemos ya nada de lo que hablar.

Laura se dispone a marcharse, pero Carlos la agarra del brazo, impidiéndoselo.

CARLOS: Laura, yo la quiero. Necesito que lo entiendas.

LAURA: ¿Entonces que coño hacías conmigo, Carlos?

CARLOS: (Con miedo) Intentar olvidarla… (A la chica se le llenan los ojos de lágrimas, e intenta marcharse de nuevo, pero sigue sin lograrlo) Créeme que lo siento… es de lo que más me avergüenzo de todo lo que he hecho a lo largo de mi vida.

LAURA: (Intentando contener las lágrimas) Eras uno de mis mejores amigos, Carlos. Podrías haberme contado lo que te pasaba, yo te habría consolado. Pero lo que hiciste… lo que hiciste no tiene nombre.

CARLOS: Lo sé… lo sé, y lo siento, de verdad.

LAURA: Ya es tarde para sentirlo, Carlos… tú y yo ya no tenemos nada que ver el uno con el otro.

CARLOS: Laura…

LAURA: Suéltame, por favor.

Carlos hace caso a la chica, mirándola muy serio. La joven coge sus bolsas, y se marcha de allí, intentando contener las lágrimas.

Ya está anocheciendo. Edu se encuentra asomado a la ventana de su dormitorio. En su rostro, una sonrisa se dibuja de oreja a oreja, cuando nota una presencia detrás, y se gira, viendo allí a Isra.

EDU: (Decepcionado) ¡Ah, eres tú!

ISRA: Sí… ¿esperabas a otra persona?

EDU: (Girándose de nuevo hacia el exterior) No… la verdad es que no. ¿Qué quieres?

ISRA: La verdad, Edu… tu amistad con Hugo me tiene bastante preocupado…

EDU: Ya… (Irónico) Y no puedo imaginarme el porque.

ISRA: No, Edu… no pienses que estoy celoso. Vale, si, yo todavía te quiero, no te lo puedo negar… pero lo que quiero es que seas feliz, y se que con Hugo no lo vas a ser.

EDU: (Sin mirar a su ex) Pues entre Hugo y yo no hay nada, así que no tienes de que preocuparte.

ISRA: Pero estáis en proceso de algo… y eso se nota. Por favor, Edu, escúchame.

EDU: Mira… no sé porque, pero creo que no tengo nada que escuchar. Así que si solo has venido a eso…

ISRA: ¿No te das cuenta? ¿Tan ciego estás? Hugo me odia… siempre lo ha hecho. Y lo único que pretende acercándose a ti, es hacerme daño.

EDU: Vale, a Hugo nunca le has caído bien… pero él es incapaz de hacer daño a nadie… y menos utilizando a otra persona.

ISRA: (Cínico) ¿Ya te has olvidado de lo de Dani?

Edu se dirige hacia la puerta, bastante molesto, y la abre.

EDU: Creo que este ha sido el final de nuestra conversación, Isra.

ISRA: (Acercándose a él) Vale… pero piénsalo. Piensa en todo lo que te he dicho. Adiós.

Isra sale del dormitorio, y Edu cierra la puerta, apoyándose en ella, y suspirando.

Hugo se encuentra en su dormitorio, sentado en la cama observando varias fotos de Nochevieja, en las cuales aparece junto a Edu. Mientras las va pasando, no puede evitar esbozar una triste sonrisa, cuando oye como alguien pica a la puerta, y esta se abre, entrando su madre con los ojos hinchados de tanto llorar.

HUGO: (Asustado) ¿Mamá? ¿Estás bien?

NIEVES: Haz las maletas, Hugo… nos vamos a Madrid.

HUGO: ¿Qué ha pasado?

NIEVES: Acaban de llamarme… la tía acaba de morir.

Nieves se derrumba, llorando, mientras Hugo continúa sentado, sin reacción alguna.

CONTINUARÁ...