MANERAS DE VIVIR

.- En el Four, Claudia mira a Germán, desafiante. El hombre no borra la cínica sonrisa de su cara. La chica se acerca lentamente a él, para demostrarle que no le tiene ningún miedo.

CLAUDIA: Dime que cojones quieres, y déjame en paz.

GERMÁN: Lo que quiero es fácil. A tu madre.

CLAUDIA: No sé donde está.

Germán, sin dejar de sonreír, se sienta en una de las butacas. A Claudia cada vez le resulta más difícil ocultar sus nervios.

GERMÁN: Claudia, sabes que nunca me han gustado las mentiras. Sé perfectamente que tu madre está aquí… jamás habría venido en vano. Pero también sé que no está en tu casa.

CLAUDIA: Mira, de verdad que no sé donde está. Es cierto que vino a verme, pero se marchó y ya no he vuelto a saber nada de ella. De verdad…

GERMÁN: O sea, que no has vuelto a saber nada de ella desde que la echaste de casa.

CLAUDIA: (Sorprendida) ¿Cómo sabes tú eso?

GERMÁN: Ya te he dicho que no he venido en vano. Estoy muy informado.

Claudia, tras pensar unos segundos, suspira y se sienta en la butaca de la de al lado del hombre.

CLAUDIA: Pues estás en lo cierto. No he sabido nada de ella desde que la eche de casa… excepto una vez que vino aquí a verme, nada más.

GERMÁN: ¿Ves? Eso me gusta mucho más.

El hombre se levanta, lo que hace que Claudia se tranquilice un poco.

GERMÁN: Bien, me voy a ir, pero no es la última vez que nos vemos. Y la próxima vez, si has tenido noticias de tu madre, espero que me informes al respecto.

CLAUDIA: ¿Y por qué debería de hacer eso?

GERMÁN: Porque sino, iré a por ti… y ten cuidado en marcharte de la ciudad, porque volveré a encontrarte. Es mejor acabar con esto cuanto antes, que seguir huyendo toda tu vida, ¿no crees?

Claudia le mira con rabia, y el hombre sale de allí, todavía sonriendo.

.- Un nuevo y lluvioso día amanece en la ciudad. Laura y Carlos se encuentran en la ducha del joven, completamente desnudos, mientras el agua cae sobre sus cuerpos. Ambos tienen una sonrisa de oreja a oreja, y permanecen abrazados.

CARLOS: Joder, ha sido…

LAURA: (Interrumpiéndole) Apoteósico.

CARLOS: No habría encontrado mejor la palabra para definirlo.

Laura sonríe, y siguen abrazados durante unos segundos, en silencio.

CARLOS: Como me alegro de haberte llamado anoche y no haber hecho ninguna tontería.

LAURA: (Extrañada) ¿A qué te refieres con hacer alguna tontería?

CARLOS: No querrías saberlo… pero lo importante es que te llamé.

Carlos intenta besar a su novia, pero esta se separa, molesta.

LAURA: Créeme, quiero saberlo.

El joven suspira, y mira a su novia con lástima antes de hablar.

CARLOS: Bueno cielo, no es fácil tener que decirte esto, pero… la verdad es que ayer por la tarde tuve ciertas dudas sobre nuestra relación, y estuve a punto de dejarte… pero finalmente no lo hice, y eso es genial.

LAURA: (Molesta) ¿Dejarme? ¿Dejarme por qué?

CARLOS: La verdad es que estaba un poco de bajón con lo que había pasado por la mañana en el hotel y tal, y… no sabía lo que pensaba. Pero una charla con Raquel me hizo tener las cosas claras.

LAURA: Ya. O sea, que si estoy aquí es gracias a Raquel, no por ti. Ella te dijo que no me dejaras.

CARLOS: (Sonríe) ¡Qué va! Me dijo todo lo contrario.

LAURA: (Sorprendida) ¿Cómo?

CARLOS: Sí, me dijo que te dejara, que era cierto que esto no nos llevaba a ninguna parte, pero ¿sabes? Creo que era una de esas famosas terapias de choque para que te des cuenta de lo que sientes mirando las cosas desde otro punto de vista que te ayude a ver lo que puedes perder. Y lo que vi me gustó tanto, que te llamé. Ahora sé que jamás podría vivir sin tu risa; sin tus virtudes ni tus defectos… te quiero.

Laura no puede evitar el esbozar una leve sonrisa, y abraza a su novio con ternura, aunque en su mirada se refleja cierto aire de preocupación.

LAURA: Yo también te quiero…

TÍTULOS DE CRÉDITO: "Have a nice day" Bon Jovi
Kristen Bell, David Gallagher, Rupert Grint, Vanessa Hudgens, Jesse McCartney, Jesse Metcalfe, Hayden Panettiere, Emma Watson.

Capítulo 43.
Sexo, drogas y mentiras.


UNA SEMANA MÁS TARDE…

.- Un nuevo y soleado lunes amanece en la ciudad. Isra se prepara el desayuno rápidamente en la cocina. Se toma su tazón de leche con igual rapidez, y se cuelga la mochila a la espalda dispuesto a salir, pero justo cuando se gira hacia la puerta se choca de frente con Martín, lo que le pone bastante nervioso, cosa de la que el hombre se percata.

MARTÍN: Buenos días.

ISRA: Hola…

Isra intenta pasar, pero Martín no se lo permite.

MARTÍN: ¿Ya te vas?

ISRA: Sí, sí, la verdad es que ya llego un poco tarde, así que si me dejas pasar, te lo agradecería.

MARTÍN: ¿Pero cómo te vas tan pronto, si son las ocho menos cuarto y estamos al lado del instituto?

ISRA: Ya bueno, pero es que tengo que hacer antes unos recados.

Martín mira al chico, sin creerle demasiado.

MARTÍN: ¿Unos recados a estas horas?

ISRA: Sí, bueno… y son importantes, así que si no te importa dejarme pasar…

MARTÍN: ¿Cuándo vamos a hablar? Llevas una semana esquivándome, y la verdad es que empiezo a cansarme.

ISRA: No te confundas Martín, no llevo una semana esquivándote. Lo que pasa es que no tenemos nada de que hablar.

MARTÍN: ¿Te parece poco el habernos acostado?

ISRA: (Asustado) ¡Cállate! Mi madre podría oírnos.

MARTÍN: Aún no ha venido del trabajo, así que estate tranquilo. Podemos hablar sin ningún miedo.

Isra piensa en silencio durante unos segundos, para luego terminar suspirando.

ISRA: Mira Martín, si no tenemos nada de lo que hablar, es porque no pasó nada. Cuanta menos importancia le demos, menos importancia tendrá, y creo que en este caso es lo mejor, ¿no? Todo fue un error, nunca debería haber pasado eso, y tú y yo lo sabemos.

MARTÍN: ¿Eso crees? ¿De verdad crees que ha sido un error? ¿Qué nunca debería haber pasado?

ISRA: ¿Acaso tú no?

Martín se queda en silencio, e Isra consigue hacerse un hueco para poder pasar por la puerta.

ISRA: Hasta luego.

El chico sale de casa dejando allí solo a Martín, el cual no puede evitar el quedarse pensando en la conversación que ha tenido con el joven.

.- La primera hora de clase ya ha terminado, y Andrea se encuentra en el hall intentándose sacar un botellín de agua de la maquina expendedora, cuando Edu se acerca a sus espaldas.

EDU: Anda, déjame a mí.

El joven da unos leves golpes, y el botellín cae. La joven le sonríe, agradecida.

ANDREA: Muchas gracias.

EDU: (Sonríe) De nada. Oye, yo te quería preguntar si sabes algo de Hugo. Hace un montón de días que no le veo.

ANDREA: Ya… es que está bastante liado.

EDU: ¿Y eso?

Andrea, aparentemente nerviosa, mira a su alrededor para asegurarse de que nadie pueda escucharle.

ANDREA: Mira Edu, estoy muy preocupada por él.

EDU: (Preocupado) ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo?

ANDREA: No lo sé. Es que… no sé nada de él.

EDU: No entiendo nada… ¿cómo que no sabes nada de él?

ANDREA: Pues eso. No sé si sabes que está con un chaval que conocimos en el ambiente.

EDU: Sí, algo de eso he oído.

ANDREA: Ese chico no me transmite ningún tipo de confianza.

EDU: (Extrañado) ¿A qué te refieres?

Andrea piensa durante unos segundos antes de suspirar y volver a hablar.

ANDREA: Mira, me han dicho que… ese chico consume drogas.

EDU: No hablas en serio.

ANDREA: Completamente.

EDU: ¿Qué hace Hugo con un chaval así?

ANDREA: Eso es lo que me gustaría saber a mí…

Edu está a punto de hablar, pero en ese momento suena el timbre que indica el comienzo de la segunda clase.

EDU: Bueno, me voy para clase… si sabes algo de él, cualquier cosa, avísame.

ANDREA: Lo haré.

EDU: (Sonríe) Genial. Hasta luego.

ANDREA: Chao.

Edu se aleja de allí, y mientras Andrea rebusca el móvil en su bolsillo, mira hacia la entrada. Allí ve a Manuel, y los dos se miran fijamente a los ojos durante unos segundos, sin decirse nada. Finalmente la joven suspira, y marcando un número en el móvil, empieza a subir las escaleras que tenía al lado.

.- Los rayos de sol se cuelan con fuerza en el dormitorio. En la mesilla de noche se ven restos de cocaína, y Hugo y Quique duermen completamente desnudos sobre la cama de este último, cada uno por su lado. Les despierta el sonido del móvil de Hugo.

QUIQUE: (Molesto) ¿Qué coño es eso?

HUGO: Mi móvil…

Los dos se quedan en la cama, mientras el móvil continúa sonando.

QUIQUE: ¡Joder! ¿Vas a cogerlo de una puta vez?

HUGO: Eh… sí. Sí, perdona.

El joven se levanta, y empieza a buscar el teléfono por el suelo. No le cuesta demasiado encontrarlo, y lo coge.

HUGO: ¿Sí?... Ah, hola Andrea… sí, sí que nos has despertado… no, que estoy en casa de Quique… ya, es que no me apetecía ir… eso es cosa mía, ¿no crees?... vale, ya me dirás las notas de los exámenes… que si, no te preocupes… chao, un beso.

Hugo cuelga, y se gira hacia Quique.

QUIQUE: ¿Quién era?

HUGO: Andrea.

QUIQUE: ¿Ha pasado algo?

HUGO: No, nada… me ha preguntado que porque llevo tantos días sin ir al instituto, nada más.

QUIQUE: Es verdad… ¿por qué llevas tantos días sin ir?

El chico sonríe, y vuelve a tumbarse en la cama junto al joven, besándole sensualmente el pecho. Quique no puede evitar el empezar a gemir débilmente.

HUGO: Sí preparas unas rayitas, te lo explico…

QUIQUE: Aprendes rápido, Hugo… muy rápido.

HUGO: Lo sé.

Los dos jóvenes se empiezan a reír, y se besan apasionadamente.

.- Ya es por la tarde. El Four está prácticamente vacío, y Claudia, tras la barra, da vueltas de un lado a otro nerviosa, llamando a alguien por el móvil que no se lo coge. En ese momento entra Andrea, que al ver el estado nervioso de su amiga, la mira extrañada.

ANDREA: ¿Estás bien?

Claudia mira durante unos segundos a la chica en silencio, y después cuelga el teléfono y se lo guarda en el bolsillo, para esbozar una falsa sonrisa.

CLAUDIA: Sí, perfectamente. ¿Qué te pongo?

ANDREA: Una limonada.

CLAUDIA: Enseguida.

La joven empieza a preparársela, bajo la atenta mirada de su amiga.

ANDREA: ¿A quién llamabas?

CLAUDIA: A mi madre.

ANDREA: (Sorprendida) ¿En serio?

Claudia asiente, mientras le sirve la limonada a la chica.

ANDREA: ¿Ha pasado algo?

CLAUDIA: ¿Acaso tiene que pasar algo para que llame a mi madre?

Andrea se encoge de hombros, extrañada.

ANDREA: Bueno, no sé. Es que las últimas noticias que tenía al respecto era que no os hablabais.

CLAUDIA: Lo sé. Pero al fin y al cabo es mi madre, ¿no? Es normal que me preocupe por ella por mucho que estemos enfadadas.

ANDREA: Sí, supongo que sí.

Las dos jóvenes se quedan unos segundos en silencio, y Claudia intenta llamar de nuevo a su madre, sin resultados.

ANDREA: Oye, y una pregunta… no quiero ser indiscreta, ¿pero por qué discutisteis?

CLAUDIA: Pues para no querer ser indiscreta, lo estás siendo.

ANDREA: Solo me estoy preocupando por mi amiga. Me preocupo por su felicidad.

CLAUDIA: Bueno, pues te agradezco la preocupación, pero fue por motivos familiares.

ANDREA: Ya… oye, ¿y tu padre? Nunca nos has hablado de él.

CLAUDIA: Murió cuando yo era muy pequeña. Ni siquiera me acuerdo de él, la verdad.

ANDREA: Vaya, no lo sabía. Lo siento.

Claudia sonríe forzadamente.

CLAUDIA: Gracias.

ANDREA: ¿Y tu madre nunca ha rehecho su vida? Quiero decir, han pasado muchos años, y…

CLAUDIA: (Interrumpiéndola) ¿Qué clase de interrogatorio es este, Andrea? ¿A dónde quieres ir a parar?

ANDREA: A ninguna parte. Es solo que… bueno, los amigos hablan de estas cosas, ¿no?

CLAUDIA: No, yo no. No me gusta recordar todo eso.

ANDREA: (Preocupada) ¿Lo pasaste mal?

Claudia respira hondo para evitar el echarse a llorar, y sonríe amargamente a su amiga.

CLAUDIA: ¿Sabes? Tengo muchas cosas que hacer en el almacén… ahora vengo.

ANDREA: Claro.

La chica se da media vuelta para entrar al almacén, llorando sin que Andrea se de cuenta. Ella saca de su bolsillo la fotografía que cogió de su casa, en la que Claudia y Elisa aparecen junto a Germán.

.- Carlos prepara dos refrescos sobre la encimera de su cocina, mientras tararea una canción. Pronto aparece Laura por detrás, solo en ropa interior intentando no hacer ruidos, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando llega hasta su novio, le abraza por detrás.

LAURA: (Sensual) Sorpresa…

CARLOS: Sorpresa poca. ¿Te recuerdo que te he abierto yo la puerta? Sabía perfectamente que estabas en casa.

LAURA: La sorpresa no es que esté aquí, sino como estoy aquí.

Carlos se gira, y al ver a la chica semidesnuda, no puede evitar el sonreír.

CARLOS: Estás preciosa ya sea con ropa o sin ella.

LAURA: No era esa precisamente la afirmación que esperaba, pero… puede valer igual, sí.

Carlos se ríe, divertido, y empiezan a besarse apasionadamente. Laura quita la camiseta a su novio y va bajando con la boca por el torso desnudo de él, cuando aparece por allí Raquel, que al ver la escena se tapa los ojos rápidamente.

RAQUEL: ¡Oh Dios mío, lo siento!

La joven pareja se separa rápidamente, mientras Raquel sale de la cocina.

LAURA: (Molesta) ¡Joder, siempre igual!

CARLOS: Tampoco te pongas así, porque ha sido nuestra culpa.

LAURA: (Sorprendida) ¿Cómo?

Carlos se pone la camiseta de nuevo, y vuelve a retomar la preparación de los refrescos.

CARLOS: Pues eso, que ahora no vivo solo, y no podemos hacer todo lo que hacíamos antes, ¿entiendes?

LAURA: Sí pero no.

CARLOS: (Confuso) ¿Eh?

LAURA: Que lo entiendo, pero no lo comparto.

CARLOS: ¿Cómo que no lo compartes?

LAURA: Pues eso tío, que no lo comparto. Por mucho que ahora no vivas solo, el piso sigue siendo tuyo. Tú fuiste el que compraste el piso, así que el piso te corresponde.

CARLOS: (Molesto) Laura, no digas tonterías. El piso es tanto de Raquel como mío, y cuanto antes lo asumas, mejor nos irá.

LAURA: (Irónica) ¡Perfecto! ¡Eso me parece perfecto!

Laura sale de la cocina, y su novio la sigue hasta el salón, donde la joven empieza a vestirse.

CARLOS: ¿Te vas?

LAURA: Sí, será lo mejor.

La chica termina de vestirse. Coge su bolso, y sin hacer ningún otro tipo de comentario, se marcha. Carlos se deja caer sobre el sofá, suspirando y sin entender muy bien lo que acaba de pasar.

.- Ya es de noche. Suena a todo volumen la canción “A quien le importa”, de Alaska. Edu entra al local de ambiente "BiHomo", observando a la gente bailando desenfrenada en la pista. A los pocos segundos puede observar a Hugo y a Quique abrazados sin camiseta, besándose y bailando al son de la música. Sin dudarlo, se acerca a ellos.

EDU: Hola.

Ninguno de los dos parece oírle, puesto que siguen besándose con desenfreno.

EDU: ¡Hugo!

La pareja se separa, asustada, y cuando Hugo ve a su ex novio no puede evitar el sorprenderse.

HUGO: Ey, ¿qué estás haciendo aquí? Pensaba que no te gustaba salir entre semana.

EDU: Y no me gusta, pero parece ser que es lo que hay que hacer para conseguir hablar contigo.

HUGO: ¿Y para que querrías hablar tú conmigo?

EDU: ¿Podríamos… podríamos ir a un sitio en el que no fuera necesario gritar para escucharnos?

Hugo mira a Quique, el cual le sonríe.

QUIQUE: Iros. Te espero aquí, pero no tardes mucho.

HUGO: (Sonríe) No tardaré absolutamente nada.

Ambos vuelven a besarse apasionadamente, hasta que Edu carraspea lo más fuerte posible para que le escuchen bien, por lo que estos se separan.

HUGO: Ahora vengo.

Hugo se pone la camiseta, que la llevaba atada a la cintura, y junto a Edu, atraviesan el gran bullicio de gente. Les cuesta unos segundos salir de allí, y cuando lo hacen, el chico mira molesto al joven.

HUGO: ¿Se puede saber que quieres?

EDU: Saber lo que pretendes.

HUGO: (Extrañado) ¿Perdona?

Edu suspira, y se sienta en el bordillo de la acera dando la espalda a Hugo.

EDU: Pues eso, que me encantaría saber porque te comportas así. A ti todo esto nunca te ha gustado, ni has soportado a los tíos tan chulitos como lo que parece ese novio que te has echado.

HUGO: Mira Edu, la gente cambia. Y Quique no es mi novio.

EDU: ¿Solo sexo? Eso también lo has criticado alguna vez, ¿no?

HUGO: Mira, ya basta. ¿Quién cojones te crees que eres para meterte en mi vida? Olvídame, ¿quieres?

EDU: Me creo alguien a quien le importas. A lo mejor no como tu quisieras importarme, pero me importas.

Hugo no puede evitar el dejar escapar una carcajada.

HUGO: ¿Hablas en serio?

EDU: ¿Acaso es que estoy equivocado?

HUGO: Joder, por supuesto que lo estás. Te tengo superado desde hace mucho, Edu.

EDU: Pues por tu comportamiento, parece todo lo contrario.

HUGO: ¿Sabes cual es tu problema?

EDU: (Irónico) Sorpréndeme.

HUGO: Siempre tienes que ser el ombligo del mundo, siempre tiene que haber gente enamorada y pendiente de ti. Y ahora te ves solo. Completamente solo, y eso te duele. Siempre ha sido ese tu problema, Edu. Que no sabes estar solo.

EDU: Estás siendo injusto, Hugo.

HUGO: ¿Yo estoy siendo injusto? Por favor, Edu… no me hables de justicia. Precisamente tú no.

Hugo se dirige de nuevo al interior del local, y Edu, enfadado, da una patada en la pared.

.- Andrea pasea ella sola por la playa, bajo la luz de la luna. Va descalza, dejando que la fría agua moje sus pies. A lo lejos ve una silueta que le resulta familiar, y se acerca: se trata de Elisa.

ANDREA: Buenas noches.

La mujer se gira, asustada.

ELISA: Ah, hola Andrea… ¿qué tal? Hacía tiempo que no te veía.

ANDREA: Sí, desde que te fuiste del piso de Claudia.

ELISA: Probablemente, sí.

Las dos se quedan unos minutos en silencio.

ANDREA: ¿Cómo te va todo? ¿Dónde estás viviendo ahora?

ELISA: Oh, en una pensión. La mujer es muy adorable, la verdad es que no puedo quejarme.

ANDREA: Ya…

ELISA: ¿Cómo está Claudia?

ANDREA: Lo sabrías si te molestaras en cogerle el teléfono.

ELISA: (Extrañada) ¿Cómo?

Andrea piensa durante unos segundos, y luego suspira.

ANDREA: Lleva unos días intentando localizarte, pero no le coges el móvil.

ELISA: Ah, ya… bueno, es que perdí el móvil el otro día, por eso ni me he enterado de que me llamaba. Ya me pasaré por el bar en cuando pueda, porque ando un poco liada. ¿Le ha pasado algo?

ANDREA: No… no, que yo sepa no. Me dijo que solo quería llamarte para ver como iban las cosas, pero… ahora que lo dices, lleva unos días bastante preocupada.

ELISA: ¿Y no tienes ni idea de lo que podría ser?

ANDREA: Bueno, una ligera idea… pero tampoco lo sé seguro.

ELISA: Andrea, estamos hablando de mi hija. Me da igual que no lo sepas seguro, pero quiero saberlo. Quiero saber lo que sospechas.

ANDREA: No, de verdad, es una tontería.

ELISA: Andrea, por favor…

La chica piensa durante unos segundos, para luego suspirar y sacar la fotografía del bolsillo.

ANDREA: Ya te digo que no lo sé seguro, pero… creo que tiene algo que ver con el hombre que aparece en esta foto junto a vosotras.

Andrea se la tiende a Elisa, la cual la coge y se sorprende mucho.

ELISA: Oh, Dios mío.

La mujer deja que la fotografía caiga sobre la arena, mientras Andrea la mira preocupada.

ANDREA: Elisa, ¿estás bien?

ELISA: Sí… sí, tranquila. Me tengo que ir… dile a Claudia que me pondré en contacto con ella. Chao.

ANDREA: Adiós.

Elisa se marcha corriendo de allí, y Andrea se agacha a recoger la fotografía.

ANDREA: (Susurrando) ¿Quién cojones eres?

.- Ya es la hora de salida del instituto en un nuevo día en la ciudad. Laura sale de allí entre el barullo de gente, y pronto ve a Carlos sentado en un banco. Pretende pasar de él, pero el chico ya la ha visto, y va hacia ella.

CARLOS: Así que pasas de mí, ¿eh?

Laura finge sorpresa.

LAURA: Ah, Carlos. No te había visto.

CARLOS: (Irónico) Ya, claro.

Los dos caminan rodeados por un tenso silencio durante unos segundos.

LAURA: ¿Pasa algo?

CARLOS: Eso mismo me pregunto yo.

LAURA: (Indiferente) No te entiendo.

CARLOS: Laura, por favor. ¿Qué problema tienes con Raquel?

LAURA: ¿Yo? Ninguno.

CARLOS: Laura…

La joven se para en seco, y mira molesta a su novio.

LAURA: Está bien, ¿de verdad quieres saberlo?

CARLOS: Claro, sino no te lo habría preguntado, ¿no crees?

LAURA: Mira, me parece una tía pedante, estúpida y engreída, que desde luego no se da cuenta de cuando sobra.

CARLOS: Vaya, así que has sacado tú sola esa conclusión únicamente por lo que pasó el otro día.

LAURA: No es solo por eso.

CARLOS: ¿Entonces? De verdad Lau, es que no lo entiendo.

Laura se queda pensando durante unos segundos, y luego suspira.

LAURA: ¿Es que no te has dado cuenta de cómo te mira?

CARLOS: (Divertido) ¿Me estás hablando en serio?

LAURA: Carlos, no te rías, ¿vale? Te estoy hablando en serio, a esa chica le molas… vamos, es que es evidente. Y además, con eso de interrumpirnos, ¡y decirte que me dejaras! ¿Pero quien se cree esa que es?

CARLOS: Eres una exagerada.

LAURA: Carlos por favor, que me he dado cuenta… y si tú no lo has hecho, es que no estás donde tienes que estar.

CARLOS: O porque tú eres una obsesa.

LAURA: (Molesta) ¿Me estás llamando obsesa?

CARLOS: ¿Por qué te tomas a mal todo lo que te digo?

LAURA: ¡No me lo tomo a mal!

CARLOS: Mírate.

Laura se da cuenta de que el joven tiene razón, e intenta tranquilizarse.

LAURA: Vale… a lo mejor tienes razón.

CARLOS: La tengo, y lo sabes.

LAURA: Soy una estúpida.

CARLOS: (Sonríe) Sí, lo eres. Pero nada que no se arregle con una buena cena en mi piso. Le diré a Raquel que se marche, que llegue tarde, ¿vale?

LAURA: (Extrañada) ¿Y lo hará?

CARLOS: Laura…

LAURA: Vale, vale, está bien. Lo hará.

Carlos se ríe, y empiezan a besarse.

.- Ya es por la tarde. Edu se encuentra sentado en la barra del Four tomándose una coca-cola, mientras Claudia, frente a él pero al otro lado de la barra, termina de leerse una revista.

CLAUDIA: Ale, por fin.

EDU: Pues si hija mía, te has debido de leer hasta los números de las páginas.

CLAUDIA: (Irónica) Muy gracioso. ¿Ha ido hoy Hugo por clase?

EDU: No, pero ayer…

En ese momento Andrea aparece por allí, interrumpiéndole.

ANDREA: Buenas tardes.

CLAUDIA: Hola.

EDU: Ey, ¿qué tal? ¿Cómo que no has venido al instituto?

ANDREA: No me encontraba bien, ¿ha pasado algo interesante?

EDU: ¿Estamos hablando del mismo instituto?

Andrea no puede evitar el echarse a reír.

EDU: Aunque bueno, ayer me pasé por el BiHomo para ver si veía a Hugo y su nuevo novio.

ANDREA: ¿Y hubo suerte?

EDU: Verles les vi, pero… no le llamaría suerte a lo que pasó ahí dentro.

ANDREA: (Extrañada) ¿A qué te refieres?

Edu piensa durante unos segundos, y luego suspira.

EDU: Mira, yo… creo que Hugo consume algo más que alcohol cuando sale por ahí.

CLAUDIA: Eh, tío, no. Eso no puede ser, él siempre ha sido una persona muy concienciada con ese tema.

ANDREA: (Suspira) Claudia, tú no lo has visto últimamente. Créeme, pondría la mano en el fuego por asegurar que Edu está diciendo la verdad, y sé que no me quemaría.

CLAUDIA: Que pena de muchacho.

EDU: ¿Podríamos hacer algo?

ANDREA: ¿Y qué quieres hacer? ¿Ir a hablar con sus padres?

EDU: Oye, pues eso no es una mala idea.

CLAUDIA: Hugo nos odiaría.

EDU: ¿Y qué es más importante, que nos odie y le ayudemos, o que nos odie y hacer que no sabemos nada?

Claudia se queda pensando, hasta que Andrea suspira.

ANDREA: No, chicos… tiene que haber otra cosa que podamos hacer… otra cosa que no haga que nos odie a todos…

Claudia y Edu se miran, extrañados.

.- Marta se encuentra tumbada en su cama, leyendo una revista mientras con una mano se acaricia la tripa, cuando oye unos leves golpes en la puerta. Extrañada, mira el reloj.

MARTA: Adelante.

La puerta se abre, e Isra asoma la cabeza.

ISRA: ¿Se puede?

MARTA: (Sonríe) Claro, pasa.

Isra sonríe, y entra cerrando la puerta tras él. Marta cierra el libro, y se sienta sobre la cama. El chico hace lo mismo a su lado.

ISRA: ¿Cómo te encuentras? Esta mañana no tenías muy buena cara…

MARTA: Ya, bueno, tenía algunas molestias… las típicas del embarazo, supongo.

ISRA: ¿Cómo lo llevas?

MARTA: Bien, bueno… no debería quejarme, al fin y al cabo yo misma decidí seguir adelante con él, ¿no?

ISRA: No digas tonterías, Marta. Estás embarazada, tienes todo el derecho del mundo a quejarte.

Marta no puede evitar el echarse a reír.

MARTA: No es que me molestes, ¿pero como que has venido? ¿Ha vuelto a pasar algo con Martín?

ISRA: No… no, no ha pasado nada, y en parte por eso he venido. Para evitarlo.

MARTA: ¿Estabais los dos solos?

ISRA: Sí.

MARTA: Ya…

Los dos se quedan en silencio durante unos segundos.

MARTA: ¿Cuánto tiempo pensáis seguir así?

ISRA: (Extrañado) ¿Así cómo?

MARTA: Así, esquivándoos continuamente. No sé, deberíais de asumir lo que pasó entre vosotros.

ISRA: Sí, bueno… ya hablamos sobre ello.

MARTA: ¿Y en qué quedasteis?

ISRA: En que no había pasado nada.

MARTA: (Sorprendida) ¿Cómo?

ISRA: Pues eso. ¿No crees que es lo mejor?

MARTA: Evidentemente no. No podéis hacer como si nada hubiera pasado, Isra. Os habéis acostado, y él es el novio de tu madre. ¿Pensáis tenerla engañada?

ISRA: No quiero que sufra.

MARTA: ¿Y si vuelve a pasar?

ISRA: No va a volver a pasar. Los dos lo tenemos muy claro.

MARTA: ¿Y los dos estáis seguros de eso?

ISRA: Sí, supongo.

MARTA: (Irónica) ¿Supones? Desde luego, sí que estáis convencidos, sí.

ISRA: Marta por favor, necesito tu apoyo. No que te rías, ni que hagas ironías al respecto.

Marta vuelve a echarse en la cama, suspirando.

MARTA: Mira Isra, sé que tú me apoyaste en lo del embarazo, y te estoy muy agradecida, de verdad. Pero yo no puedo apoyarte ni animarte a que mientas a tu madre. Lo siento, pero va contra mis principios.

Isra se levanta, bastante molesto.

ISRA: Muy bien, Marta. Pues supongo que ya me lo has dejado todo claro, ¿no?

MARTA: Isra…

ISRA: Adiós.

Isra se marcha de allí bastante molesto, dejando a Marta sola sin saber que hacer.

.- Ya es de noche. Laura y Carlos hacen el amor apasionadamente en la cama del joven, mientras se besan con ternura. Los dos gimen, cuando la puerta se abre de repente, dando paso a Raquel.

CARLOS: ¡Raquel!

Laura se quita rápidamente de encima de su novio, bastante molesta.

RAQUEL: Joder, lo siento. No sabía que estabais… lo siento.

Raquel cierra la puerta de inmediato, y Laura mira a su novio bastante molesta.

LAURA: Te lo dije, Carlos. Hace lo imposible para que no pasemos un momento de intimidad… ¿eso no querrá decir algo?

CARLOS: Laura, no empieces… ya ha dicho que no lo sabía, ¿vale?

LAURA: Vale, de acuerdo. Pero que yo sepa esto no es una zona común del piso… ¿Por qué entra tan tranquilamente sin llamar?

Carlos mira a la chica, sin saber que responder.

CONTINUARÁ...